Producidos bajo la atenta escucha de Sergio Alvarez, todos los temas son de autoría de Beszkin, interpretados nada más que por su guitarra y voz, y batería en manos de Arnaldo Taurel -ex integrante de Porco-. Además, un acústico a cuatro manos con Alvarez corona una tarea de tersa belleza a lo largo de 44 minutos.
Grabado y masterizado en El Pie Recording Studios y Estudio Quark entre octubre y noviembre de 2015, por el ingeniero Facundo Rodríguez, el álbum encadena los títulos “Pizca de poder”, “Del latín: Mortualia”, el primer corte “Enamorar o morir”, “El propietario”, “Mi casa mi nena”, “Shockroom”, “Ciertas cosas”, “Pisco blues”, “Mañana glacial”, “Construyendo belleza”, “Reset”, “ Como un susurro” y “Corazonotomía”.
El arte de tapa estuvo a cargo de Luis Chaneton, y la foto de la portada fue tomada por Flor Barrabino. Las fotos interiores del booklet son de Lucía Vassallo, todo bajo la dirección de arte y diseño de Martina Galarza.
Desde el primer tema de “Enamorar...”, bautizado “Pizca de poder”, asoma el rock. Acostumbrada al eclecticismo, que ya había ejercitado en su disco previo, “Este amor ya no es para tanto” (2013), ahora Beszkin sorprende con continuidad y madurez, tanto vocal como musical y sonora.
El “power-dúo” que integra con Arnold vierte en un track tras otro poesía hecha rock, sarcástica y comprometida, para defender amores e igualdades y condenar resabios patriarcales, siempre intentando esquivar el derrape panfletario.
Nacida en 1987, compositora, cantante, guitarrista y bajista, Beszkin abreva por momentos en la herencia del mejor rock argentino, directo y contundente.
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