El reloj del campanario de Amatrice se detuvo a las 3:36 de la madrugada del miércoles por el terremoto que sacudió el centro de Italia, casi a la misma hora del sismo que devastó en 2009 la zona de L’Aquila, aún por reconstruir. Y hay temor de que en las localidades arrasadas la reconstrucción no se complete nunca y sus habitantes tengan que vivir en campamentos de casas prefabricadas. Amatrice, Arquata del Tronto, Pescara del Tronto o Accumoli son algunos de los pueblos que quedaron casi destruidos tras el sismo de 6,2 grados Richter.
Siete años después del temblor de abril de 2009, que dejó 309 muertos, con miles de millones invertidos, juicios por la corrupción en los contratos de reconstrucción y sonadas condenas por la falta de prevención, el centro histórico de L’Aquila sigue cerrado y en obras. Desde 2010 hasta mayo de 2015 fue reconstruido el 95% de la periferia y 43.000 desplazados volvieron a sus casas, pero el centro sigue siendo una gigantesca obra a cielo abierto y además de las viviendas tampoco se han podido reconstruir algunos de los edificios e iglesias de importante valor artístico.
En varias localidades de la región de Abruzzo, sobre todo los pequeños pueblos de montaña donde se produjeron importantes daños, muchos de sus habitantes siguen viviendo en pequeñas casas prefabricadas ya que sus casas en piedra quedaron totalmente destrozadas y aún no se han reconstruido.
La diferencia con el terremoto de 2009 es que las localidades afectadas son mucho más pequeñas que L’Aquila. El municipio más afectado, Amatrice, tiene 2.646 habitantes y el resto de pueblos destruidos no superan los 700 cada uno. La mayoría de los fallecidos eran veraneantes y hay muchos niños entre las víctimas, que pasaban los meses estivales en las casas familiares y huyendo del calor romano.
SUSCRIBITE a esta promo especial