Al finalizar la audiencia, cerca de las dos de la tarde, los familiares de las víctimas que estaban en la sala de audiencias profirieron gritos de “asesinos” a los acusados que se retiraban y algunos contestaron alzando los puños y con amenazas verbales.
Cecilia Pando, la activista de ultraderecha que defiende a los represores acusados por crímenes de lesa humanidad, increpó a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, cuando se retiraba del tribunal.
Mientras, uno de los represores condenados amenazó al gobernador Schiaretti: “Tenga cuidado, vamos a secuestrarlo”.
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