Todos en City Bell la conocen a través de sus letras. Más precisamente, por el arte de su escritura. Nicolasa Ottonello es diseñadora, pero se volcó al mundo de la caligrafía. Escribe, dibuja y pinta textos en pizarras, vidrieras y carteles de muchos rincones de esta localidad que eligió para vivir desde hace once años.
Nicolasa nació en La Plata, y pasó su infancia dividida entre La Plata y más tarde Tolosa. Para volver al casco de La Plata, ya de novia.
“Cuando mi hija menor era pequeña (no llegaba a los dos años) decidimos salir de La Plata buscando un sitio más tranquilo, con verde y espacios más amplios. Elegimos City Bell porque siempre nos gusto. Lo conocíamos de visitar amigos los fines de semana”, cuenta, desde su casa rodeada de verde, en donde vive con su marido, Jorge, “que banca mis locuras”; sus dos niños, Candela de 13 y Simón de 3, y dos perros: Pancho y Dino.
“Creo que la caligrafía de la mano de la letragrafía (lettering) ha tenido un auge importante. Es la base para entender la construcción correcta de las letras tanto en la tipografía como en la letragrafía. Y se ha elevado a un arte en sí mismo. La cantidad de buenos ejecutantes que hay en este arte es asombroso. Y no creo que por más que la tecnología avance, pueda superar la calidad y fuerza de la letra hecha a mano. Sigue siendo mágico”.
LA VOCACION ARTISTICA
“Mi mamá es profesora de plástica y cuando yo era pequeña, ella trabajaba en un taller de cerámica. Dice que me entretenía de bebé poniéndome en la sillita cerámica para jugar. Yo no tengo el recuerdo presente, pero realizar tareas manuales y artísticas siempre me atrajo. De chica modelaba animales en cerámica, armaba tarjetas con pop up y siempre ponía texto. Y luego las regalaba. La mayoría de las cosas de mi infancia y adolescencia las hacía en forma autodidacta. Claro que corría con la ventaja de tener materiales artísticos a mi disposición para trabajar”, recuerda Nicolassa.
“Ya de grande, tomé talleres en La Plata y Capital para completar mi formación. Nunca en forma muy sistemática. Hice talleres de Construcción de objetos, Dibujo y Pintura, Figura humana, Lettering, Grabado, Ilustración y Caligrafía (estos dos últimos son los que mantuve durante más tiempo). Y trato todo el tiempo de aprender cosas nuevas que aporten a mi trabajo”, dice.
“Soy también Diseñadora en Comunicación Visual (UNLP). Y me parece muy interesante y enriquecedor el cruce entre el diseño, la caligrafía y lo artístico. No puedo separar una mirada de las demás, pero sí darle mayor relevancia a una cuando es necesario”, agrega.
LA CALIGRAFIA
Los primeros recuerdos de Nicolassa de estudios de caligrafía se remontan a cuando tenía 10 años. “Ya había tenido un acercamiento a la disciplina, pero practicaba sola. Y no avance demasiado. Es difícil sobre todo al comienzo aprender sin indicaciones de un profesor. Me reencontré con la caligrafía cursando Tipografía en la UBA. Y vi trazar letras con plumas y me enamoré de este arte. Para mí el recorrido de la pluma sobre el papel es hipnótico”, dice.
“Decidí dedicarme de lleno a esta práctica. Para que se den una una idea del tiempo dedicado, mi hija (pequeña entonces), llegó a preguntarme si quería más a las letras que a ella”, confiesa.
La artista tiene su taller en la casa “por necesidad”. “Mis primeros años de hacer caligrafía era una invasión constante de papeles, plumas y tinta que tapaban media mesa del comedor y otros muebles. Y era más cómodo para dictar las clases tener un espacio separado de la casa”, recuerda.
Con respecto a su actividad como artista, cuanta que participó “en algunas muestras individuales y otras colectivas en la Estación Provincial, en el Hormiguero, en el Teatro de Cámara de City Bell. Y también en el taller de Karina Cortés. Pero lo que más me atrae es trabajar en vivo, con la gente mirando. Las dos últimas participaciones que fue en el Arte y Vino de City Bell de este año, y en la intervención hecha por artistas en vivo (Pantufleta Refrescante) en Oquio”.
“Hago distinto tipos de trabajo. Me gusta adaptarme a lo que el cliente necesita: vidrieras, marcas donde intento conjugar lo caligráfico con el diseño, textos en caligrafía y letragrafía (lettering), pizarras. Ahora estoy pintando letras en piedras. Y la enseñanza de esta disciplina la disfruto mucho también. Es un desafío constante enfrentarse a los alumnos y guiarlos para que avancen en el aprendizaje”, afirma.
“Este año dicte junto a otro docente el curso de Extensión de Letras como Imágenes II y ahora estoy dando también con un grupo el Seminario de Tipografía, en extensión pero del Rectorado. Estoy a cargo del área caligráfica en los dos cursos”, cuenta Nicolasa
“Este año dicte junto a otro docente el curso de Extensión de Letras como Imágenes II y ahora estoy dando también con un grupo el Seminario de Tipografía, en extensión pero del Rectorado. Estoy a cargo del área caligráfica en los dos cursos. Creo que la caligrafía de la mano de la letragrafía (lettering) ha tenido un auge importante. Es la base para entender la construcción correcta de las letras tanto en la tipografía como en la letragrafía. Y se ha elevado a un arte en sí mismo. La cantidad de buenos ejecutantes que hay en este arte es asombroso. Y no creo que por más que la tecnología avance, pueda superar la calidad y fuerza de la letra hecha a mano. Sigue siendo mágico”.
Entre los proyectos a corto plazo, desliza que tiene “una convocatoria para intervenir un lugar que inaugura en la zona pero no puedo decir nada aún” y también que tiene “como pendiente el desarrollo de una tipografía con base gestual”.
Nicolasa es parte de un grupo que está organizando la Bienal de Tipos Latinos en La Plata. Y en ese marco se darán charlas y talleres. También sigue dando cursos, “algunos cortos, otros no tanto”, en City Bell y en La Plata para quienes estén interesados en el mundo de la caligrafía.
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