La Plata está acostumbrada a los crímenes espeluznantes. En los últimos treinta años se han sumado casos estremecedores que, en su momento, conmocionaron a la opinión pública y provocaron un enorme impacto. Casi ninguno se esclareció.
Pueden recordarse, por ejemplo, los casos de Oriel Briant, de la bailarina Liliana Tallarico, de las cuatro mujeres masacradas en La Loma, del triple crimen de los policías en la planta transmisora. Sólo el múltiple homicidio de Barreda quedó contundentemente esclarecido. El resto se enredó en densas tramas de interrogantes e impunidad.
Esta vez, los indicios parecen encaminar las sospechas en una sola dirección. ¿Será la dirección correcta? ¿Se logrará un esclarecimiento pleno, con pruebas contundentes?
Frente al escalofrío que provocan crímenes de estas características, sólo se puede esperar que haya Justicia. Muchas veces -demasiadas- no la hubo. ¿Esta vez será distinto?
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