La persistencia del vandalismo en las escuelas, un flagelo que, desde hace muchos años, acosa a las instituciones educativas de la Región, tiene su correlato en la Provincia, donde en los últimos cuatro meses hubo por lo menos un ataque semanal contra establecimientos escolares públicos.
Cada vez que ocurre un hecho de estas características, el mobiliario de muchas aulas y dependencias queda destruido, lo que implica considerables gastos para volver a poner en condiciones las instalaciones, y reiterados casos los directivos escolares se ven obligados a suspender las clases mientras retornan a la normalidad.
Otra cuestión que este año generó preocupación en las comunidades educativas es la ola de robos a alumnos en las inmediaciones de las escuelas. El típico paisaje de chicos y chicas riendo y haciéndose bromas a la salida del colegio parece haber cambiado en muchos establecimientos a fuerza de reiterados robos que dejan a los alumnos sin celulares, zapatillas, netbooks o camperas.
Este año, por caso, padres de alumnos del colegio Nacional o el San Cayetano, reconocieron que por la inseguridad se vieron obligados a cambiar hábitos y hay quienes se han visto obligados a acompañar a sus hijos a clases de Educación Física -generalmente a contraturno- como una forma de prevenir hechos delictivos.
Las autoridades educativas, por tanto, piden a los padres que denuncien esos episodios, ya que si todos los casos estuvieran denunciados tendrían mayor posibilidad de traccionar medidas para frenar los hechos delictivos.
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