El campo de juego del Estadio de Gimnasia superó una prueba de las más exigentes a partir de la enorme cantidad de agua que cayó en las últimas horas. Si bien en distintos sectores del césped se acumuló muchísima agua y por momentos se vieron “olas” cuando los jugadores se arrojaban al piso, como en este caso en la acción entre Coronel y Barcos, no se levantaron los panes de césped y fue posible jugar el partido.
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