La madera es un material duradero. Si se toman las medidas de protección adecuadas contra la humedad, intemperie y el ataque de los organismos que se alimentan de celulosa, la vida de una estructura de madera puede durar cientos de años, como lo atestiguan muchas aún existentes.
Es resistente a muchos productos químicos que son altamente corrosivos a otros materiales y es muy resistente a los ambientes agresivos, salinos e incluso son más resistentes que las construcciones ordinarias a los sismos.
Las construcciones de madera no requieren de un cuidado intensivo gracias a la aplicación de barnices de última generación disponibles en el mercado. El mantenimiento es muy sencillo.
Además, las casas de troncos macizos son muy resistente ante el fuego, no se deforman ni colapsan ante un incendio, necesita gran cantidad de energía para aumentar su temperatura, arden lentamente y a velocidad constante.
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