ASUNCION.- Ocho militares pertenecientes al cuerpo especializado en la lucha contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) fallecieron ayer en una emboscada en una de las zonas del norte del país donde opera esa guerrilla, que en la actualidad tiene secuestradas a tres personas.
Las víctimas, todas integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), patrullaban a bordo de un vehículo militar por un camino vecinal del distrito de Horqueta, en el departamento de Concepción, cuando un artefacto explosionó a su paso.
Tras la explosión, los militares fueron tiroteados por un grupo de personas todavía sin identificar.
Según algunos medios locales, los agresores se dieron a la fuga tras llevarse cierta cantidad de armamento, aunque la FTC no confirmó ese extremo. Seis de los militares fallecieron en el acto, mientras que los restantes murieron cuando estaban siendo trasladados a un hospital regional, según informaron medios locales.
COMPROMISO
La FTC, que no se pronunció sobre la autoría del atentado, emitió un comunicado en el que expresó su compromiso en “no claudicar en el combate contra estos terroristas, hasta su eliminación total”. Por su parte, el portavoz de las FTC, el mayor Raúl Pereira, declaró que es “probable” que el atentado haya sido obra del EPP.
Tras el atentado, el presidente paraguayo, Horacio Cartes, expresó en su cuenta de Twitter sus “sentidos pésames a las familias de héroes mártires del cobarde atentado de terroristas”, y agregó que “en su memoria, culpables pagarán”.
Por su parte, el vicepresidente paraguayo, Juan Afara, anunció la cancelación de todas las audiencias que tenía previstas para ayer, “ante la grave situación en el norte del país y la muerte de ocho inocentes de las Fuerzas Armadas”.
Antes, el fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, que formó un equipo para investigar los hechos, aseguró que el atentado “enluta al país”, y expresó su confianza en que la FTC pueda “dar con los delincuentes” que causaron el suceso.
El atentado se produjo cuando la FTC está siendo cuestionada por parte de la clase política paraguaya, y algunos legisladores opositores han pedido su desarticulación.
En un lugar cercano al del atentado, el EPP secuestró hace dos años al policía Edelio Morínigo, a quien mantiene como rehén y por cuya liberación reclama la excarcelación de seis de sus integrantes, un canje que el Gobierno paraguayo no acepta. En los últimos meses, el blanco de los guerrilleros se ha desplazado hacia las colonias menonitas instaladas en esa parte del país y dedicadas a la agricultura y ganadería.
Desde hace un año, el EPP mantiene cautivo a Abraham Fehr, un colono menonita al que secuestró en agosto de 2015 en la colonia Manitoba, en el departamento de San Pedro. Y desde julio tiene en su poder al menonita Franz Wiebe, de 17 años, a quien secuestró en otra colonia del mismo departamento, y por cuya liberación pidió el pago de 700.000 dólares.
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