Por el resurgimiento de algunos hechos de inseguridad en la zona aledaña a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Tolosa, volvieron los reclamos vecinales para que se refuerce la prevención contra los motochorros. En este marco, una mujer de 78 años fue una de las últimas víctimas de esta tendencia en aumento.
Noemí volvía a su casa caminando el sábado cerca de las 19.30. Ya era de noche, llovía y por la calle “no andaban ni los perros”, según ella misma describió. Fue la circunstancia ideal para que dos ladrones jóvenes la abordaran en la esquina de 531 y 115 bis.
Al parecer, no hubo amenazas previas para que se detuviera y entregara sus pertenencias. Más bien, los delincuentes fueron tan sorpresivos como violentos. Según su estimación, orillaban los 16 años. Al menos, al que ella pudo ver.
“Se me tiraron encima y quedé tirada en la calle. Solamente tenía el paraguas y no sé si alcancé a defenderme o qué hice. Tal vez esos chicos creyeron que yo me iba a poner a gritar, pero no tuve ningún miedo”, sostuvo Noemí, más conocida como “Nené” en el barrio de la parroquia.
Por eso no quedó claro si alguno de los delincuentes salió golpeado, aunque la reacción de la señora habría sido suficiente para que no se demoraran más en irse. “Igual, estuvieron a punto de darme una patada en la panza, que si me llegaban a dar no iba a estar ahora contando todo esto”, le aseguró a este medio ayer a la tarde.
Lo único que les importó a los asaltantes fue quedarse con la cartera de la mujer. No tenía nada fuera de lo habitual: algo de plata, una agenda, algunos libros y las llaves de su casa.
Noemí quedó tendida sobre la calle húmeda y los delincuentes se apuraron en irse. Se subieron a una moto de baja cilindrada y se fueron por 115 bis en contramano. En plena huida se cayeron al suelo, tal vez por culpa de la calzada resbaladiza. Pero en segundos ya se estaban escapando de nuevo.
La víctima se incorporó como pudo y luego pidió auxilio. Más allá de lo que le robaron, a ella le preocupó más la sensación con la que se quedó.
“A uno le quitan la libertad de andar tranquilo por el barrio donde vivió toda la vida. Mientras me asaltaban, me estaban intimidando continuamente”, se lamentó “Nené”, quien catalogó a los ladrones como “niños” y reconoció que hoy se siente “desprotegida”.
El caso se produjo en un marco en que los vecinos vuelven a expresar su “preocupación ante robos que se producen a plena luz del día con la modalidad de motochorros”, señalaron desde la Asamblea de Inseguridad que hay en la localidad.
“Estamos cansados de este tipo de casos. El robo en motos ya es una constante. En cada reunión de inseguridad le hemos planteado a las autoridades la necesidad de realizar operativos de control, pero hasta ahora no hemos obtenido respuesta alguna”, reclamó Pablo Pérez, miembro de esa agrupación.
RECLAMO
“Es necesario que se pongan a trabajar en serio en cuestiones de prevención y de fondo”, agregó Pérez.
Noemí también tuvo su visión del asunto: “Estos chicos andan siempre que la policía no está. ¿Por qué no los pueden agarrar?”.
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