Científicos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) comprobaron que la acción de una cepa de bacterias beneficiosas o “probióticas” aumenta en más de un 50% la duración de la vida.
Si bien por ahora, el efecto sólo se documentó en gusanos de laboratorio, los científicos no descartan que la estrategia también funcione en seres humanos.
Los organismos favorecidos, Caenorhabditis elegans, “comparten procesos biológicos con los humanos”, señaló a la Agencia CyTA-Leloir el director del proyecto, el doctor Roberto Grau, del Departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR,
“Ahora se abren líneas de investigación que podrían conducir, un día, al diseño de herramientas que prolonguen la longevidad en personas”, indicó.
Los científicos liderados por el investigador del Conicet promovieron en el intestino de los gusanos el crecimiento de una cepa de bacterias probióticas (no patógenas) pertenecientes a la cepa RG4365 de Bacillus subtilis: un microorganismo de presencia habitual en el suelo y el tracto digestivo de rumiantes y humanos. Constataron que, en lugar de vivir en promedio 19 días como es natural, los gusanos tratados lograron extender su existencia, manteniendo su buena salud, hasta los 31 días en promedio.
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