El próximo 8 de septiembre, un aparato inspirado en un vaso descartable viajará al espacio a bordo de la primera misión robótica de Estados Unidos rumbo a un asteroide que podría impactar contra la Tierra, con el objetivo de recoger polvo estelar de miles de millones de años.
“La probabilidad acumulada de impacto es del 0,037%, y a finales del siglo XXII”, dice Mike Donnelly, del Centro de vuelo espacial Goddard de la Nasa.
Esta misión de la Nasa se llama OSIRIS-REx, y supone un costo de 800 millones de dólares.
El asteroide se llama Bennu, y la misión tiene como fin recolectar polvo espacial que podría revelar cómo material necesario para crear vida -como carbón y hielo- llegaron a nuestro planeta.
“Estamos en busca de muestras que daten del nacimiento de nuestro sistema solar”, dijo Dante Lauretta, el principal investigador de OSIRIS-REx junto con la Universidad de Arizona, en Tucson.
La nave, que pesa 2.087 kilos y tiene el tamaño de una camioneta, viajará a bordo de un cohete Atlas V desde Cabo Cañaveral, Florida, y recién en el 2023 retornará a Tierra con su tesoro de polvo espacial.
La nave no aterrizará sobre el asteroide, sino que chocará levemente contra él durante algunos segundos para recoger el polvo que será estudiado en la Tierra.
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