Si todo sale tal como pronostican los sondeos, Dilma Rousseff será destituida y Michel Temer (mandatario interino desde el 12 de mayo) será oficialmente el próximo presidente de Brasil hasta 2018, cuando haya nuevas elecciones. Para eso se requiere que 54 senadores del pleno de 81 (dos tercios) condenen a Rousseff. El juicio político está presidido por el titular de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski. Hoy se reunirá el Senado para el capítulo final de este proceso que se arrastra desde diciembre pasado. Antes de la votación, prevista para las 10.30, Lewandowski hará una pregunta a la Cámara: “¿Cometió la acusada, señora Presidenta de la República, Dilma Vanna Rousseff, los delitos de responsabilidad correspondientes a la contratación de créditos en instituciones financieras controladas por el Estado y la apertura de créditos sin autorización del Congreso Nacional que le son imputados y debe por eso ser condenada con la pérdida de su cargo y sus derechos políticos por ocho años?”.
A continuación, dos senadores inclinados a condenar a Rousseff y otros dos que se opongan a su destitución tendrán cada uno cinco minutos para exponer sus alegatos y finalmente se procederá a la votación, por medio de un sistema electrónico. El resultado se conocerá de inmediato y, una vez proclamado por el presidente del Supremo, Rousseff estará fuera del poder o, si es absuelta, recuperaría el cargo y relegaría otra vez a la vicepresidencia a Temer.
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