El ruinoso estado que presentan las veredas que circundan el histórico edificio del Ministerio de Seguridad en La Plata –delimitado por las avenidas 51 y 53, desde la calle 2 hasta la 3-, caracterizado por roturas y faltantes de baldosas, así como por los anegamientos que dificultan el paso de los peatones, entre otras graves deficiencias- no se compadece con la tradición de nuestra ciudad, comprensiva del enorme valor arquitectónico de la mayoría de las sedes gubernamentales.
Tal como se informó en este diario, también el propio edificio -que durante décadas funcionó como Departamento de Policía- exhibe ya en sus escaleras de acceso y en el resto de la entrada principal signos elocuentes de una debida falta de mantenimiento. Las fuentes, que a lo largo de muchos años dieron un toque majestuoso a la fachada de ese edificio público, son solo instalaciones secas que dejan ver cañerías obsoletas, hojarasca y basura.
Asimismo, se advierten rotas las tapas que deberían resguardar los medidores y algunas luminarias tienen sus cables a la vista, apenas aislados con cinta negra. Gran parte del cerco bajo, revestido por granito pulido, se fue aflojando y eso seguramente facilitó que con el correr del tiempo varios tramos fueran desapareciendo y muchos de las lajas que quedaron, están apenas apoyadas sobre el suelo.
Es también llamativo que una buena parte de las veredas perimetrales se encuentren ocupadas por vehículos que se dejan estacionados allí, algunos oficiales, afeando aún más el panorama. A su vez, si bien la falta de revoques y pintura se observa en distintos lugares de la fachada, el estado de las molduras, ideadas para perfilar el estilo de la construcción presenta tal decrepitud que en sus rajaduras crecieron plantas que en algunos casos alcanzan el metro de altura.
Se está hablando de un edificio fundacional, emplazado en la entrada del paseo del Bosque y flanqueado por residencias significativas, como la muy cercana Casa Curutchet cuya reciente distinción por parte de la Unesco hará que afluyan más visitantes sobre ella. Por otra parte, esta sede ministerial se encuentra en el llamado eje del Centenario, como integrante entonces de los principales palacios oficiales, tales como la Casa de Gobierno, la Legislatura, el Teatro Argentino, la Municipalidad y la Catedral.
Lamentablemente, lo que queda a la vista es la ausencia de políticas oficiales de preservación de edificios públicos de la Provincia. Más allá de la tradicional incuria de la burocracia, es decir de las omisiones en que incurrieron las sucesivas administraciones, se advierte asimismo la inexistencia de una concepción que valore la importancia del patrimonio edilicio y arquitectónico de nuestra ciudad.
Esa visión que, sin dudas, existió en La Plata a lo largo de muchas generaciones, se ha perdido casi por completo y es por ello que la conservación y mejoramiento de los parques y plazas, de los monumentos y edificios relevantes ha dejado de formar parte de una política prioritaria del Estado municipal y provincial.
Es de esperar, entonces, que se revitalice una concepción oficial que valore la necesidad de preservar aquellos patrimonios que son comunes, que merezcan perdurar y que generan orgullo para sus habitantes.
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