En una Selección Argentina de las más rechazadas y “ninguneadas” que se recuerden, Gerónimo Rulli se ha convertido en una luminosa excepción: hace unos cuantos meses se propuso honrar su sueño de ser deportista olímpico y desde entonces todas sus decisiones apuntaron hacia ese horizonte.
Y eso, conste, incluso cuando su convocatoria se perfilaba igual de posible que de incierta, desde el momento que el ex DT del seleccionado Gerardo Martino postergaba un guiño, un llamado que se consumó recién un par de meses antes de terminada la temporada oficial en España y ya esbozado el serio interés que provocaba en el Manchester City.
Rulli es uno de los más promisorios del fútbol argentino y para muchos un firme candidato a integrar el plantel que, llegado el caso, competirá en el Mundial de Rusia 2018. De niño, su admiración por José Luis Chilavert venía de la mano de una duda capital: ¿arquero o delantero?
“No le gustaba correr”, recuerda hoy, entre risas, su padre, Omar Rulli, un conocedor calificado que durante mucho tiempo fue entrenador en las divisiones menores del Pincha y al que, sin embargo, Gerónimo jamás concedió la potestad de la indicación y la enmienda.
Ya instalado en su vocación de defender los tres palos, su ascenso fue meteórico: en infantiles se destacó en Ateneo Popular y la Curva, de Ensenada, y de ahí a Estudiantes, el club de sus amores, donde un buen día de 2010, con 18 años y un par de meses, recibió el enorme espaldarazo de Alejandro Sabella, que lo incluyó en el banco de suplentes de una final de la Recopa Sudamericana ante la Liga Universitaria de Quito, la del Patón Bauza.
Todo lo demás es historia más conocida: antes de cumplir los 21 ya era el dueño del arco de Estudiantes y con 22 recién cumplidos el dueño del arco de la Real Sociedad, donde fue elegido el mejor jugador de la temporada 2014/2015.
Frío, elástico, confiable, dueño de un admirable llenado del arco, Rulli es ante todo la medida de sus propias exigencias: capaz de pasarse horas entrenándose con pelotas de tenis, mejorando la salida con el pie, viendo videos, propios o ajenos, porque todo va a parar a la bolsa donde reposan las habas destinadas a la cocción de la excelencia, o de su merodeo.
SUSCRIBITE a esta promo especial