Oriundo del barrio La Loma, Manuel Alvarez lleva una década preparando físicamente a la selección argentina de básquet, “El Alma”, y volverá a ser el “profe” en el último vuelo de la Generación Dorada en Río.
Sus orígenes tienen que ver con el atletismo. Hasta que en el ‘93, por medio de Fito Pássaro (asistente de Adrián Gómez) llegó a Gimnasia como PF: así arrancó Manuel Alvarez su camino en el básquet. Años después, en 2006, lo convocó el “Oveja” Hernández para el seleccionado argentino por intermedio de Gonzalo García, con quien también había trabajado en el conjunto mens sana.
“La verdad es que trabajar con jugadores de la jerarquía de Ginóbili, Scola, Delfino, Prigioni y Nocioni, por nombrar algunos, es un orgullo para mí en lo que se refiere a lo laboral. Además son deportistas súper profesionales y eso lo demuestran a la hora de entrenar y jugar como así también afuera de la cancha. Por eso se han ganado el respeto de parte de la gente”, recalcó Alvarez, quien avisó que a pesar de los pronósticos que señalan que la Selección no está entre los favoritos, “a este equipo nunca hay que darlo por muerto”.
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