La judoca Paula Pareto es una de las grandes esperanzas argentinas de ganar una medalla en los Juegos Olímpicos Río de Janeiro, que sumaría a su presea de bronce cosechada en Beijing 2008, cuando la tigrense viajaba en auto hasta nuestra ciudad para entrenar en Estudiantes bajo las órdenes de Fernando Yuma.
Finalmente, aquel trajín, que se sumaba a la carrera de Medicina que por entonces cursaba y que ya terminó una de las mejores judocas del mundo, fue demasiado, y “La Peque” cambió los viajes hasta nuestra ciudad por el Cenard. Fue lo único que se modificó: Pareto siguió siendo una de las deportistas más consistentes y exitosas del país.
Llegará a Río como campeona del mundo, una de las preseas que le faltaba a una carrera ilustre, aunque aseguró que “las estadísticas pueden marcar que vengo bien, pero sé que las competencias son todas nuevas y que en cada una pasan cosas muy diferentes. Mi idea es salir a luchar y no a ver qué pasa. No importa quién se presente, no importan las rachas, sólo importa cada torneo y ahora va a ser Río”.
La subcampeona mundial en 2014 explicó que la medalla dorada “se puede dar, pero hay que ir a ganarla, algo que es más fácil de decir que de hacer. El judo es muy particular. Un segundo que te desconcentraste y, si se avivó el otro, te ganó. Por eso, tenés que estar concentrado siempre y aprovechar cada chance”.
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