Unas semanas o incluso varios meses sin una cervecita de viernes por la noche o unas copitas de vino con los amigos: a algunas personas les gusta hacer cada tanto una pausa con el alcohol. Sienten que esa “limpieza” del organismo es necesaria cada tanto. Pero, ¿sirve realmente dejar de tomar por un tiempo alcohol?
Suspender completamente el alcohol por un tiempo es una buena idea. La realidad es que no hay un consumo de alcohol “seguro”. Incluso las pequeñas cantidades de alcohol aumentan el riesgo de daños celulares en el hígado. Lo que está claro es que cuanto más alto el consumo, más peligroso. El alcohol aumenta el riesgo de más de 200 enfermedades distintas, en especial cardiovasculares y cánceres.
En un lapso de dos meses de total abstinencia pueden remitir daños en el hígado como, por ejemplo, inflamaciones causadas por el alcohol o el hígado graso. Sólo dos a cuatro semanas de abstinencia pueden ayudar al sistema inmunológico a recuperarse. Sin embargo, quien evita el alcohol durante un mes y luego toma más para recuperar el “tiempo perdido”, no se hace ningún favor. Para eso es mejor renunciar al menos dos días por semana al alcohol.
La abstinencia es especialmente perceptible para las personas que toman alcohol todos los días o más de lo que deben. Uno de los efectos posibles es la pérdida de peso debido a que las bebidas alcohólicas suelen tener muchas calorías y también a que hay bebidas que dan más ganas de comer. Algunas personas también duermen más profundo si dejan de tomar vino o cerveza por la noche.
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