Los datos estadísticos conocidos en estas jornadas, reveladores de que un alto porcentaje de mujeres en nuestra ciudad ignora que las mamografías son un método de detección temprana del cáncer de mama y que el 16 por ciento de las mujeres mayores de 40 años de edad nunca realizó esa práctica médica, constituyen referencias preocupantes y demandan de las autoridades y de la propia sociedad una necesaria toma de conciencia acerca de la necesidad de reforzar las campañas sobre el valor de la detección precoz del cáncer de mama.
Tal como se detalló en este diario, el informe realizado sobre un millar de mujeres argentina, elaborado en mayo pasado por una fundación y una empresa privadas destacó, sin embargo, que a nivel nacional el principal problema ya no sería tanto el desconocimiento de la población como la baja formación del personal médico sobre el cáncer de mama.
Asimismo, se indicó que, entre los datos que las mujeres deben conocer, se encuentra el que corrobora que el riego de padecer el cáncer de mama aumenta con la edad, además de distinguir los métodos de detección temprana ya que nueve de cada diez mujeres reconoce un bulto en el pecho, pero son muchas menos las que saben que también pueden aparecer bultos en las axilas y que otro síntoma es la salida de líquido del pezón.
Los autores del trabajo destacaron que el hecho de que algunos ginecólogos no revisen las mamas ni recomienden a las pacientes realizarse una mamografía, algo aconsejable en mujeres mayores de 40 años, es uno de los principales obstáculos para la prevención de la enfermedad, que puede afectar a una de cada ocho mujeres a lo largo de su vida.
Aunque del estudio se desprende que las argentinas creen que el motivo para sufrir este cáncer son los antecedentes familiares, hay otros factores que la propician, como el sedentarismo, la obesidad, el sobrepeso o el consumo de alcohol.
Se sabe que el cáncer femenino más común es el de mama, aunque en las últimas estadísticas lo esté alcanzando el de pulmón, consecuencia de la expansión del tabaquismo entre las mujeres. El de cuello de útero ha perdido incidencia y prácticamente ha desaparecido en las grandes ciudades, a partir del eficaz aporte que significó el método del Papanicolau que, según se estima, permite detectar el tumor en su estado inicial con un noventa por ciento de seguridad.
A grandes rasgos debe consignarse que los profesionales médicos, por lo general, no recomiendan tener al autoexamen como principal método de detección, ya que es una prueba que en general llega tarde. Asimismo, sostuvieron que la mayoría de las mujeres sabe que tiene que hacerse mamografías anuales a partir de los cuarenta años, pero pocas se las hacen. De allí que la Sociedad de Cancerología haya decidido en los últimos años reforzar las campañas contra el cáncer de mama.
Sin embargo, los porcentajes mencionados arriba constituyen un llamado de alerta. El crecimiento experimentado en los últimos años de tendencias encaminadas a inducir la realización de exámenes preventivos no debiera detenerse. Al margen de ello, es necesario reiterar la conveniencia de que se realicen intensas campañas de divulgación, a fin de lograr una más efectiva prevención y evitar, con ello, consecuencias que, de acuerdo a todos los dictámenes y testimonios, son fáciles de evitar.
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