“Me decidí a buscar ayuda el día que mi ex pareja me rompió un vaso en la cara. Ese día me dije, hasta acá llegué y tuve que tomar mucho coraje para irme. No sabía que iba a necesitar más coraje todavía. Para enfrentar a quienes me tomaron la denuncia y me preguntaban porqué no me había ido antes, por ejemplo. Logré que la justicia dictara una restricción perimetral para mi ex pareja. Pero lo peor de todo es que una vez que pude salir de esa situación me di cuenta que había vivido rodeada de violencia desde el primer día de relación, 20 años atrás. Violencia económica, de no poder manejar plata ni que me dejaran salir a trabajar. Violencia psicológica, de separarme de todos mis amigos y mi grupo familiar. Y la violencia permanente del insulto y el golpe”.
La que habla es Natalia (36), una vecina de Villa Alba, quien cuenta que ahora brinda contención a otras mujeres que pasaron por situaciones similares.
Lo hace en el marco de la Red Provincial de Lucha contra la Violemcia de Género que funciona en la órbita de la Cámara de Diputados de la Provincia, donde ella misma encontró contención en lo peor de su drama. Y también en la ONG “Las Mirabal”, donde también la apoyaron y la contuvieron, al tiempo que le brindaron asesoramiento jurídico, según relata.
“Cuando me fui de casa me fui con lo puesto y recién cuando estuve afuera de lo que había sido mi realidad de todos los días durante 20 años comencé a plantearme que no era una relación normal. Hasta ese momento lo había naturalizado. Yo no quería ver lo que estaba mal porque estaba enamorada”, dice Natalia.
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