Marcos Carnevale tiene el privilegio de acreditar dos logros del cine nacional: que dos de su obras hayan logrado sumar cuatro versiones en el exterior y que él mismo se convierta en el primero en adaptar al idioma y la idiosincrasia porteña un éxito del cine francés bajo el título “Inseparables”, con Oscar Martínez y Rodrigo de la Serna, que llega a los cines este jueves.
En esta película, tomada de una historia verdadera, ya hace cinco años llevada al cine por Eric Toledano y Olivier Nakache aquí estrenada como “Amigos inseparables” y que en Francia fue una de las producciones más taquilleras de la historia, se trata del encuentro de un cuadripléjico millonario y un asistente en las antípodas.
Se trata de Felipe, a quien su mucho dinero, la tragedia que lo arrastró a la soledad y a vivir sin movilidad del cuello a los pies, su refinada cultura o su amor por el arte, no lograron todavía demostrarle que nada puede cambiar su vida si él no está dispuesto a cambiarla, incluso con una sonrisa cómplice.
Quien puede lograr que eso ocurra es Tito, mucho más joven que Felipe y caído por completo del sistema, con familia pobre y disfuncional con todo lo que eso significa, que por pura casualidad terminará convirtiéndose en brazos, piernas y también asesor en el difícil arte de tratar de ser feliz.
El de Felipe y Tito será el dúo menos pensado pero el más profundo y productivo, uno emocionado con Pachelbel o Vivaldi, el otro con “Bombón asesino”, que marcará un antes y un después para dos criaturas a las que la vida les ha pegado fuerte y quieren salir a la luz.
Martínez y De la Serna ya habían compartido una larga temporada teatral con “Amadeus”, de Peter Shaffer, donde uno componía al maestro Antonio Sallieri, y el otro a su discípulo Wolfgang Amadeus Mozart, una puja entre la mediocridad y la irreverencia creativa que lució en la calle Corrientes.
Ahora se ponen bajo las órdenes del exitoso cineasta, que se define como “un tano melanco por excelencia, pero no uno exacerbado, y eso aparece en mis películas”, y que explica que su suceso es sencillo: “Cuando la gente se ve reflejada con los personajes y su historia, compra. Si no entiende, enseguida pregunta: ¿qué es esto?”
Carnevale cuenta que recibió la convocatoria para hacer la remake de Luis Alberto Scallela, quien “me llamó para decirme que tenía los derechos de esta película, y yo que la había visto, y me había convencido que bien podría haberla dirigido, acepté hacer la versión nuestra. Sentí una empatía muy grande con lo que había visto, por su temática, por la forma en que fue narrada, por la humanidad que trata, un tema que yo también sigo en mis películas”.
“El desafío era encontrar a las figuras principales a estos dos, y le dije el nombre de Oscar, que es un amigo de larga data y hace poco había alquilado el DVD con la original, y a Rodrigo que se enganchó de inmediato, papeles muy difíciles que solamente ellos podría lograr”, explica sobre la elección de la dupla principal.
Ante la pregunta ¿por qué una remake?, Carnevale no duda: “Y si me “remakean” a mí ¿por qué yo no puedo hacerlo también...? En un momento me lo planteé. Y me dije: ¿por qué no? Michael Radford no tuvo pudor en hacer “Elsa y Fred”, ¿por qué yo no puedo hacer una?, y ahí me mandé”.
“Mi fuerte es que genero un buen vínculo con los actores, quizás tenga que ver con el material que manejo: más que las historias me interesan los personajes y cuento a partir de la problemática de los personajes, y es ahí donde uno hace empatía con el espectador, te identificás con algún personaje o su problemática, y por eso me ocupo de trabajar fino sobre ellos. No lo había pensado hasta ahora, pero es así”, opina además, y dice que a pesar de su larga carrera en tevé, el cine “es donde más feliz me siento. Empecé a filmar en Super 8 en un pueblito de Córdoba, y es el lugar donde tomo todas las decisiones, cuando en televisión no es así”.
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