Precedida por una reunión en el despacho del Intendente en la que sobraron los intercambios de reproches, la foto que dirigentes de varios sectores del radicalismo se tomaron el martes en la plaza Moreno provocó un fuerte revuelo dentro de la política local e, incluso, más allá de las fronteras de la Ciudad. Es que la mayor cantidad de líneas internas del partido centenario se mostraron prestas a romper el bloque de concejales, en un gesto que arrojó mayor contundencia a la larga serie de críticas y expresiones de malestar con Julio Garro.
Con dureza, radicales de grupos distintos que se vienen amalgamando calificaron la gestión como “errática, confusa e ineficiente” y el miércoles a la noche, en un concurrido plenario, ratificaron que analizarán la posibilidad de conformar un “bloque propio”. Pero la situación, que se veía en un camino sin retorno en la ruptura de relaciones con el Ejecutivo municipal, parece cinco días después sumergida en una especie de “impasse”. Porque en torno a ese malestar “unificador” frente a las decisiones de Garro giran las diferencias sobre la postura a adoptar, que alejan la concreción de la presentación de una sola lista platense en las internas que la UCR tendrá en octubre.
No obstante el entramado de la situación partidaria, sin duda la incorporación a los grupos críticos del presidente de la Junta, Marcelo Uriarte, y dirigentes del alfonsinismo, entre ellos la del presidente del bloque de concejales de Cambiemos, Juan José Cardozo, dio a la foto del martes un peso mucho más contundente a los cuestionamientos escuchados hasta ahora. Además la presencia de Sergio Panela, que nunca aceptó trabajar con Garro exteriorizó aún más las diferencias con el Ejecutivo municipal. Todo eso motiva una tensión en la que abundan llamadas cruzadas y la expectativa sobre el avance de temas que impulsa el Ejecutivo en el Concejo Deliberante y el desarrollo político de la gestión.
A esta compleja red de relaciones tirantes es necesario agregar la árida posición de la dirigente de la Coalición Cívica Cristina Dorato, quien remarcó con firmeza que nadie de su partido se desempeña en el ámbito del Ejecutivo local, en una clara diferenciación con el secretario general de la municipalidad, Javier Mor Roig. Todos condimentos que indican que las asperezas que se exponían en las reuniones de la mesa política de Cambiemos parecen cada día más difíciles de limar.
EN LA OPOSICION
Pero al oficialismo local no sólo lo ocupan los chisporroteos internos. El acompañamiento en temas legislativos que el Frente Renovador tenía con Garro en un acuerdo de gobernabilidad celebrado en diciembre, comienza a reconfigurarse. El jueves en el recinto quedó claro con el llamado del presidente de ese bloque, José Arteaga, a que Cambiemos se dedique “a gobernar”. Las críticas del edil a la falta de gestión se combinó con el anticipo de una definición: al igual que el FpV, el massismo sostiene la postura de no acompañar un aumento de tasas este año, un proyecto que el Ejecutivo envió al Concejo y que, frente a la falta de número propio para su avance, deberá encontrar la forma de destrabar.
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