En el barrio donde se desarrolló el polémico evento dijeron estar al tanto de que “los organizadores lo promocionaron por Facebook” y no dudaron en tildarlo de fiesta electrónica. Comentaron que entre los asistentes “había jóvenes de más de 20 años”, pero también “menores que no tenían más de 13”, revelaron, sin identificarse.
Circuló también la versión de que en medio de la gresca “los más violentos destrozaron buena parte de la casa”.
Nadie se atrevía ayer a asegurar cuál fue el detonante de los disturbios, aunque una mujer, muy segura, sostuvo que “todo empezó cuando unos 40 pibes se quisieron meter de prepo y los de adentro se lo impidieron”.
Otra vecino expresó asombrada que “nunca hubo una fiesta así en esa casa, que siempre fue de una familia muy buena” y a la que, dijeron, cuida “una pareja desde que murió la dueña, el año pasado”.
Más allá de los incidentes, son las fiestas clandestinas las que vuelven a quedar bajo la lupa.
No está de más recordar que el 1 de enero de este año, Yésica Uscamayta (26) murió ahogada en la pileta de quinta de 520 entre 159 y 160, donde se desarrollaba una fiesta sin habilitación, que se promocionó por Facebook. Por el caso hay cuatro personas imputadas.
SUSCRIBITE a esta promo especial