“Además de que hay menos casamientos, la gente se está casando a mayor edad. Cuando comencé como sacerdote, hace 28 años, era extraño que los novios tuvieran más de 30; hoy en cambio es lo habitual. Esto se da en muchos casos porque las parejas se casan tras convivir. Los llamamos `regularizaciones` porque existe ya una unión constituida que la Iglesia eleva a la categoría de sacramento del matrimonio. Algunos lo hacen porque al madurar toman conciencia de la importancia del matrimonio; pero también porque sus hijos comienzan a recibir los sacramentos de iniciación y ellos siguen sin estar casados. De hecho, para aliviarles la presión social de la fiesta, últimamente he casado a varias parejas en la misma ceremonia de bautismo de sus hijos”.
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