Por Ana Maria Girardelli (*)
El consumo de drogas sintéticas genera alteraciones perceptivas, sequedad bucal, sudoración, palpitaciones, taquicardia, temblor y parestesias (hormigueos). Los efectos secundarios más comunes son la sed y el aumento del tono muscular de los músculos de la mandíbula masticatorios. El aumento de la dosis, por otra parte, no se corresponde con un incremento de los efectos buscados, sin embargo potencia la probabilidad de sufrir complicaciones como hipertensión arterial, arritmias cardíacas, hipertermia, deshidratación, alteración de la coagulación, sufrimiento muscular e insuficiencia renal aguda. Comportan un riesgo especial los pacientes con consumo asociado de otra droga, medicamentos o enfermedad cardiovascular preexistente. Los efectos residuales pueden persistir hasta una semana e incluyen tristeza, ansiedad, ataques de pánico, trastornos del sueño, reducción en el interés y placer sexual y una disminución significativa en las habilidades mentales. Estudios recientes de abusadores crónicos de metanfetamina, además, revelan severos cambios estructurales y funcionales en las áreas del cerebro asociadas con las emociones y la memoria.
(*) Toxicóloga
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