Desde el año 2004, la venta de analgésicos subió un 23 por ciento en nuestro país, y según estimaciones su consumo por automedicación supone la misma cantidad que los pautados en una consulta médica.
“El uso de los medicamentos de venta libre no es negativo, sino que supondría la implicación de los ciudadanos en su autocuidado o en el de su familia ante enfermedades comunes y banales que no requieren la valoración de un médico. El problema es que por lo general la gente se automedica con aquellas drogas que precisan receta”, explicó el farmacólogo Roberto Baistrocchi.
Para el especialista, “cuando en las consultas nos comentan que se usó un medicamento que hubiera requerido receta, se le debe informar al paciente sobre los riesgos que corre”.
Con respecto a la responsabilidad de las farmacias que venden sin receta medicamentos que sí la requieren, los médicos coincidieron en que “se debería denunciar ante las autoridades a las farmacias que incumplen la norma de expender medicamentos que necesitan receta médica sin el documento correspondiente, y se deberían adoptar sanciones lo suficientemente importantes para que la transgresión de dichas normas no resulte económicamente rentable”.
“Y en cuanto a los pacientes -añadieron- antes que automedicarse deben consultar a un médico, porque un dolor en el pecho puede ser una simple molestia en la unión del esternón con la costilla, o un infarto. La labor que los profesionales sanitarios tenemos por delante en educación a nuestros pacientes es muy amplia, y debemos ser estrictos en el tema de la automedicación porque, generalmente, suele ser muy peligroso para la salud, pero también en el aspecto económico, ya que hay dolores que generan pérdidas millonarias por ausentismo laboral por no tratarse adecuadamente”.
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