A las 11.30 de la mañana de ayer y, con un sol que prometía un día pleno, Nicolás Menno (32) estaba listo para salir a pescar. Había cargado algunas cosas en el auto y dejado la puerta de calle abierta. Era solamente un minuto hasta volver afuera e irse. Ese momento le alcanzó a un delincuente para meterse y comenzar un robo.
El hombre, vecino de 32 entre 117 y 118, primero creyó que le estaban haciendo un chiste, pero se dio cuenta de que no cuando vio el revólver con el que le apuntaba el asaltante, unos 10 años mayor. Su atuendo era llamativo: casco amarillo de obra y overol azul, como un obrero común, pero con guantes en las manos.
Cuando Nicolás lo vio, le resultó familiar. Ese mismo sujeto le había tocado timbre a las 9 de esa misma mañana, preguntando por un nombre equivocado.
“Se ve que se quedó dos horas dando vueltas por acá, y que antes de entrar estaba escondido detrás de algún árbol” de la rambla que hay enfrente de su casa, según él mismo estimó.
“te voy a matar”
“Tirate al piso, te voy a matar, decime dónde tenés toda la plata porque te vendieron”. Esas eran algunas de las amenazas más incisivas que escupió el ladrón, frente a una víctima que permaneció dócil casi todo el tiempo.
En el único momento en que Nicolás pretendió resistirse, el delincuente lo frenó en seco. Abrió el tambor del revólver, le mostró las balas que tenía y le dijo que ante un nuevo forcejeo le iba a pegar un tiro en la cabeza.
Otro aspecto que al hombre le llamó mucho la atención fue que el intruso “conocía muy bien la casa”. La secuencia empezó en la cocina y se extendió hasta una habitación. Ahí el ladrón continuó empecinado en embolsar toda la plata que hubiera.
Según consta en la denuncia, se robó unos 50 mil pesos, más algunos dólares. Cuando vio que tenía la situación dominada, el delincuente se entusiasmó y tomó otras pertenencias de valor.
La lista de objetos robados se completó con una tablet, una billetera, celulares, relojes y un anillo de oro que era un recuerdo familiar.
La única salvedad que hizo el delincuente fue con las llaves de la casa y los documentos de Nicolás, que los dejó ahí después de que le suplicaran para que lo hiciera. Menno no quería más trastornos a los que ya estaba padeciendo.
A lo largo de los 20 minutos que duró el pésimo trance, la víctima notó que se trataba de un delincuente “muy profesional, que no estaba drogado y que sabía bien lo que hacía”.
Tal como se la veía venir, al hombre terminaron por dejarlo encerrado. El asaltante salió a la vereda y se fue, aparentemente caminando. Hubo vecinos que “lo vieron que se fue para el lado de Tolosa, en la zona de El Churrasco”, explicó Nicolás.
El asaltante quedó filmado por las cámaras de seguridad que hay en el exterior de la casa. Si bien en la grabación no se ve cómo fue la mecánica del robo, sí se aprecia cómo el delincuente espera a ser atendido luego de tocar timbre por primera vez.
El material sería de vital importancia para la posible identificación y captura del sujeto por parte de la Policía.
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