City Bell, “sin salida”
Sergio A. Giner manifiesta: “Cuando se viene en auto desde City Bell céntrico y se quiere ir hacia Villa Elisa por Camino Centenario, la salida ‘principal’ es tomar por Diagonal 93 y esperar el semáforo en la intersección con Cantilo y el mencionado Camino Centenario. Esa diagonal 93 tiene parada de taxis y un semáforo que permanece verde no más de 10 segundos, y rojo por 60 segundos o más. Esa regulación no cambia desde la década del 1980 y es anacrónica, porque la población de City Bell creció y el número de autos en mayor proporción. La diagonal 93 se satura la mayor parte del tiempo y los autos que deben ir en dirección a Villa Elisa, muchas veces para viajar a la Ciudad de Buenos Aires, deben esperar 3 ó 4 turnos de semáforo para poder salir, lo cual implica perder al menos 5 minutos de tiempo y contaminar el medio ambiente con el escape de los autos estáticos en punto muerto. Le pido al Delegado Municipal, al Intendente, Autoridad de Vialidad Provincial o a quien le corresponda, dar por lo menos 20 segundos con cuenta regresiva (que tampoco tiene) a los vecinos de City Bell para poder salir al camino. La otra salida con semáforo está a no menos de 10 cuadras de distancia.”
Fútbol y termotanques
Miguel Zaluski señala: “En búsqueda de aportar, solicito al Presidente que considere destinar el importe del Fútbol para Todos, que supuestamente supera los $ 2.500.000.000, a un programa de termotanques solares para las viviendas de todos los argentinos, donde sea posible utilizar el recurso del sol para hacerlos funcionar. Según el mercado, comprando por unidad un termotanque solar de 210 litros con controlador electrónico vale $ 11.509 pesos, mientras que uno de 120 litros $ 8.750; y hay otros valores más altos y más bajos, por lo que promedio el costo en $ 10.000. En base a esa cifra, los $ 2.500.000.000 hacen a 250.000 termotanques. Si el banco de la Nación Argentina administra este recurso anual, y lo presta a 60 meses sin intereses, ni cargos el valor de la cuota es de $ 167. Y así el solicitante reemplaza su sistema de calentamiento de agua domiciliaria por el solar. El sistema eléctrico tiene seguramente una merma considerable de consumo y con el recupero de las cuotas, en etapa de cresta del plan ($ 41.750.000), se puede reingresar al préstamo 4.175 termotanques al mes. Todo esto teniendo en cuenta precios de mercado actual por unidad, lo que podría cambiar mucho en convenios especiales con fabricantes nacionales, que existen y otros tantos que se podrían incorporar a la producción con el consiguiente beneficio final de creación de cientos de puestos de trabajo en las fábricas ya existentes en diversos puntos del país; y en instaladores domiciliarios. Una idea para redistribuir de una mejor manera los dineros del país”.
Delito y sociedad
El fiscal Marcelo C. Romero opina: “¡Qué bien que aprendieron la lección abolicionista los nuevos ‘clientes’ del sistema penal, o mejor dicho, del ‘aparato represivo’, para ser bien progres!’El criminal es, en realidad, una víctima de la sociedad capitalista y opresora que lo dejó sin oportunidades, que lo excluyó y, de esa manera, lo empujó hacia el delito...’ Esta es una de las frases preferidas de los adoradores de Eugenio Raúl Zaffaroni y sus adláteres. Ahora, los torpes delincuentes repletos de billetes en sus casas, autos, bolsillos o bolsones, no dudan en autopresentarse como ‘víctimas’ del aparato judicial y de los medios de comunicación. Ellos no son criminales, son ‘perseguidos’. Argentina, país generoso... Donde los árboles orinan a los perros.”
Otros tiempos
Jorge O. Alonso reseña: “Muchas cosas se llevó el irremediable paso del tiempo. Cosas nuestras, cosas cotidianas. Costumbres, modismos. Todo fue superado con los años. El progreso barrió con todo aquello que fue parte de nuestras vidas. Hoy el teléfono no está solamente para hablar, sino para mandarnos fotos, mensajes, ‘selfies’. El baño ha sido transformado en un estudio fotográfico. Una pantalla con cámara instalada en el auto, te hace innecesario usar el espejo retrovisor. Y todo así. Por ejemplo, ya no existe más el médico que te visitaba en domicilio, aquel médico de familia, que oficiaba también de consejero. Al que en la visita le ofrecías un café, mientras le contabas tus temores y dudas. Que te conocía bien. Aquel como el recordado Dr. Santi, que no solo te revisaba sino que además te dejaba algún remedio. Hoy todo es tecnología ‘de punta’. Te atienden en ‘consultorios externos’ y te derivan a los aparatos, esos robots blancos que te dicen de qué padecés. A ellos te mandan aunque sea por un resfrío. Todo tiempo pasado...”.
“Necesidad de certezas”
Jesús D. Martínez sostiene: “El Papa Francisco no cesa en advertir de que ‘no estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época’. La amenaza de división pende también en el interior de nuestras sociedades, necesitadas de unos valores comunes para mantener la cohesión. Todo eso es motivo de preocupación, pero sobre todo un llamamiento a la responsabilidad. El futuro no está escrito ni en un sentido ni en otro. Dependerá de nuestras decisiones hoy. De ahí la importancia de salir al encuentro del otro, de buscar lo que nos une, con la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales como referente común. Vendrán revoluciones económicas y tecnológicas que cambiarán nuestro estilo de vida, no faltarán convulsiones sociales y políticas como la crisis de los refugiados, y necesitaremos tener muy claras una serie de convicciones elementales, necesidad de certezas, para hacer frente con éxito a los nuevos retos.”
“¿Reciclamos o no?”
Luis O. Venanzi señala: “Estuve observando que sobre la calle 12 pasa un camión recolector de residuos, durante las mañanas y mezcla en su tolva hidráulica las bolsas negras con las verdes y accionan la palanca de compresión. Creo que aparte del trabajo de las familias para separar los residuos orgánicos de todo lo demás, cuenta el costo de las bolsas color verde, estar pendiente del paso del recolector... en fin, tanto tiempo desperdiciado por el descuidado accionar de un recolector que, finalmente mezcla todo y destruye las bolsas con la presión y va todo a parar al relleno sanitario. Tanto trabajo familiar para nada. Realmente cunde el desánimo frente a tan absurda actitud.”
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