Un extraño fenómeno de vandalismo parece afectar a las instalaciones del Parque Saavedra. Solamente en un mes, incendiaron el galpón de una biblioteca popular infantil y la boletería de una calesita. Son dos sitios frecuentados en su gran mayoría por chicos. La sospecha de varias fuentes es que los autores de estos ataques también serían menores de edad.
El más reciente de los dos casos sucedió en la calesita que funciona justo enfrente del hospital de Niños, sobre calle 14. Allí, un grupo de desconocidos llegó cuando todavía no había amanecido -presumiblemente en la madrugada de ayer- con elementos como para desatar un incendio.
Antes de eso, abrieron un hueco en el alambrado perimetral que la protege. Después, rompieron los vidrios de la cabina donde funciona la boletería.
Dentro de ese cubículo fue que iniciaron el fuego, que en cuestión de minutos consumió un equipo de música, una computadora y algunos plásticos de la estructura. Había también una garrafa que, no se sabe cómo, no explotó.
Además, había un matafuegos que los vándalos accionaron “pero solamente para hacer más maldad” en lugar de parar lo que habían desatado, según explicó Silvia, la dueña.
A esos daños en la boletería se le sumaron otros en la propia calesita: barrotes arrancados y algunos focos de luz que terminaron tirados por el piso.
El foco del incendio terminó por apagarse solo, según dijo Silvia. Ella y su hijo se pusieron al frente de las tareas de reacondicionamiento para no perder la tarde del domingo, tal vez el momento de la semana con más trabajo para ellos.
Ambos lograron hacer andar de vuelta la calesita a eso de las 4, todavía con una lista larga de reparaciones y arreglos que deberán encarar de aquí para los próximos días, explicaron.
Sobre el cerco perimetral de la calesita hay un alambrado “diente de tiburón” que los encargados tuvieron que instalar el año pasado, después de otro ataque vandálico en el que la rompieron.
Más que parecerse a un lugar para chicos, esa protección recuerda a un predio de encierro de sujetos peligrosos. “Esto no tendría que estar acá”, se lamentó, indignado, el hijo de la dueña.
UN ANTECEDENTE RECIENTE
A principios de julio, atacaron un galpón de la biblioteca popular infantil “Del Otro Lado del Árbol”, que fue incendiado por la noche por desconocidos. Ni siquiera está claro si serían los mismos que ayer estuvieron en la calesita.
Tras aquel incidente, la fundadora de ese espacio, Paula Kriscautzky, expresó que este tipo de hechos “se vienen sucediendo de a montones en los últimos meses: robo y destrucción de esculturas, daños varios a la ‘biblio’ y la plaza”.
“De día un lugar de infancia, de noche el Parque del Terror. Estamos preocupados y enojados”, manifestó, con críticas por “la falta de políticas de prevención”.
SUSCRIBITE a esta promo especial