rio de Janeiro, Brasil Especial
Por
Pedro Garay reportaje
La cercanía permitió que Rocío Campigli llegara a Río con un batallón: amigas del club y de la vida, con familiares, primos y novio llegaron al Arena do Futuro para ser testigos de un momento único en la carrera de la pivote de Estudiantes: ella, al igual que la selección nacional femenina, participaba por primera vez en un Juego Olímpico. Y debutaba en su cumpleaños número 22.
Pero, cosas del alto rendimiento, el festejo quedó algo postergado. “El viernes (día previo a su cumple) fue la ceremonia, cuando ya eran las doce estábamos muy cansadas, no podíamos más, nos dolían las piernas de estar parada… Nos podríamos haber sentado en el piso pero no daba”, se ríe Campigli, y cuenta que el cumpleaños la agarró “cansada y esperando el colectivo para volver a la Villa. Y el sábado fue un día de preparación con el partido: lo vi a mi novio pero nada más”.
Por supuesto, es difícil imaginar una mejor razón para postergar un cumpleaños que estar en una ceremonia de apertura olímpica, y debutar en la competencia máxima del deporte. Sobre todo para una atleta del amateurismo puro, que se deslumbra con los gigantes del deporte que la rodean y que “disfruta todo”.
“Ayer me vi sentada atrás de Manu (Ginóbili) yendo a la inauguración… y lo miraba y seguía estando ahí. No caía: estaba compartiendo el micro con Manu. Alguno incluso se quedó dormido en el viaje, y yo lo miraba como dormía en el colectivo”, sonríe la jugadora del Pincha, todavía con algo de incredulidad en el rostro por haber alcanzado un Juego Olímpico.
Campigli sumó a la ensalada de emociones que atravesó en su cumple las sensaciones del encuentro ante Suecia, que fue derrota lógica (es potencia mundial): “Nos vamos con algo de sabor amargo, en la intimidad nos habíamos propuesto objetivos, y algunos los pudimos cumplir, pero otros no: queríamos que Suecia nos haga menos de 30 (fueron 31), pero a la vez, hacer más de 20 (objetivo cumplido: fueron 21, algunos de gran factura, para la videoteca)”, analiza Campigli.
Y agrega que “no nos vamos mal por la derrota, sino por los objetivos que nos planteamos, siendo realistas del nivel que tenemos. Pero este partido es el más difícil, el primero, muchos nervios, ansiedad… Nos tiene que servir para saber que ya largamos todo en el primer partido”.
Esta noche desde las 19:50, La Garra volverá al Arena do Futuro para enfrentar a Holanda (ver a parte). Habrá un rival extra: el público, que en la noche del sábado, quizás algo pasado de copas, abucheó mucho más allá del folclore a las chicas del handball y entabló una batalla de cánticos con los hinchas argentinos.
“En los partidos a nivel mundial me encanta que gane Brasil, hace crecer al continente. Me molestó un poco que nos abucheen contra un europeo… yo hincharía por Brasil contra un europeo”, dice la albirroja, “porque esa es la manera de que crezca nuestro deporte en Sudamérica”. Por suerte para ella y para la selección, Campigli se trajo a su debut olímpico un pelotón de amistades para salir en su defensa.
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