Vestida de negro, Vanessa Rial procuró mantener su mirada lejos de la de Jorge Martínez Poch, hasta que escuchó que lo condenaban a 37 años de cárcel y, entonces sí, saltó de su silla para mirar fijo e insultar a ese hombre que le arruinó la vida.
“Es un fallo ejemplar, voy a empezar a vivir de nuevo. Es el día más feliz de mi vida, después de estos años de dolor”, dijo Rial minutos después de haber escuchado la lectura del veredicto. La abogada agregó que el acusado quiso provocar a sus amigas que se hallaban dentro de la sala de audiencias, “guiñándole el ojo o sonriendo”.
“Esta sentencia me repara el daño, voy a volver a vivir”, expresó Rial, convencida de que es “un fallo ejemplar para que no haya más Martínez Poch”. Finalmente, Rial aseguró que “los recuerdos (vividos) van a quedar”, en referencia a los abusos que sufrió por parte del condenado, pero destacó que “con terapia” va a salir adelante.
“A partir de hoy voy a empezar a vivir, mi papá me ha ayudado en todo, todos mis amigos están acá, mi mamá está en casa, pero hoy siento que por fin se hizo justicia”, concluyó Rial.
De aquel vínculo que la marcó para siempre, recordó que cuando conoció a Martínez Poch “decía que vivía por sus dos hijas. Entablamos una conversación muy buena. Era un hombre seductor, amable, caballero. Era un príncipe azul. Duró dos días. Al tercero se transformó en un ser siniestro. Estuve más de un mes y medio en esclavitud. Pasé demasiadas cosas en muy poco tiempo”.
Durante la sentencia, a Vanessa se la vio en una mezcla de alivio y furia ya que, como ella confiesa, fue enorme el daño que le causó. “Me obligó a tener sexo con otras personas, apuntándome con un arma de fuego. Me sometió a perversiones con animales. Me daba pastillas con alcohol. Una noche, en la que estaba casi con los ojos cerrados por las drogas y las inyecciones, recuerdo haber estado con un hombre. No podría identificarlo por el estado en el que me encontraba. Recuerdo haber recibido un golpe en la cabeza. Cuando me desperté, un hombre le daba dinero, se subía los pantalones y se ponía una remera”, comentó.
Vanessa es ahora una mujer distinta. Desde hace un mes está en pareja, con un hombre al que describió como “bueno”.
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