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Concepción y Angel, otro matrimonio para aplaudir

Un abrazo de seis décadas. El matrimonio de Concepción y Angel atravesó por momentos muy felices y otros difíciles, pero siempre juntos. Mantener la familia cerca y unida, una clave

Por Redacción

Se casaron en 1956 bajo un chaparrón. Comprensión y respeto, dos claves para seguir unidos

Un día como hoy, pero de hace 60 años, Concepción Notarángelo y Ángel Parletta se tomaban con fuerza la mano frente a altar de la iglesia María Auxiliadora de Berisso y reafirmaban un deseo que dos días antes habían rubricado en el registro civil: su propósito de formar una familia. “El 30 de agosto no nos querían casar porque era el feriado por el día de Santa Rosa, pero al final nos casaron y el 1° de septiembre, lo hicimos por iglesia y después tuvimos una reunión muy sencilla en esta misma casa”, cuenta Concepción en el hogar de Villa Zula que fue testigo de toda la vida del matrimonio.

La pareja se conoció en una quinta de la zona en la que trabajaba Angel. Concepción acababa de llegar de Italia y no tardaron mucho en simpatizar y ponerse de novios.

“Antes no se salía, mi marido me visitaba los sábados y domingos y en 1955 decidimos comprometernos y un año después nos casamos”, agrega Concepción.

Cuando se casaron, ella tenía 18 años y él, 22 y un trabajo estable en YPF que le permitía sentirse seguro de formar una familia.

“Llovía tanto que a las mujeres se nos hundían los tacos, tuvimos que poner una especie de carpa para no mojarnos; después nos fuimos a Luján porque no podíamos hacer un viaje de luna de miel, mi suegra estaba enferma y Angel no podía dejarla sola”, recuerda la mujer.

A los dos años nació su hija María Paula, luego Lucía Mabel y a los 5 años Liliana Andrea. Con los años también tuvieron la dicha de convertirse en abuelos de 4 varones y dos nenas que les sumaron vitalidad a sus días. “Son divinos”, resume Angel.

El matrimonio sorteó problemas de enfermedad de Concepción y la gran tristeza de Angel cuando fue despedido de YPF porque, según reconocen, siempre estuvieron juntos.

“Hay que mantener unida a la familia con mucho cariño, siempre fue así y hasta el día de hoy cuando pasa una semana en la que no vemos a nuestras hijas, es como si estuviéramos en un velorio”, apunta Concepción y Angel reconoce que su esposa es una de sus razones más fuertes para seguir adelante.

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