Cuando tipo 8:30 empezaron a llegar los jugadores y cuerpo técnico, no entendían lo que pasaba. Portón cerrado y los empleados enrolados en UTEDYC que no dejaban pasar a nadie. Los autos se fueron agolpando en la entrada y como se veía que no había una solución inmediata, decidieron levantar el entrenamiento y retirarse.
Esto causó un malestar general, y comenzaron las especulaciones sobre qué pasará hoy.
Gustavo Alfaro no pudo ocultar su bronca por vivir esta situación incómoda y no poder hacer nada. Encima, como por la tarde viajaba a Colombia, buscó al menos dejar todo listo para la práctica de hoy, y en caso de mantenerse la medida, ir a entrenar al predio ubicado en Hudson donde supieron ir durante la última pretemporada.
La situación se puso tensa porque al mismo tiempo debió suspenderse el partido de Reserva ante Vélez que estaba pactado a las 11. La utilería del Fortín llegó a Abasto, pero a la delegación velezana se la llamó para que el micro no viniera directamente.
Así es que todos pegaron la vuelta y se retiraron con mucha bronca, entre ellos, el técnico.
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