Sin duda la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo produjo una normalización de la homosexualidad. El Derecho tiene ese poder de banalizar cuando institucionaliza, pensemos en lo que ocurrió con la legalización del divorcio, la igualdad de los hijos extramatrimoniales o el reconocimiento de las madres solteras por ejemplo, en todas estas situaciones también se hizo retroceder el prejuicio y la discriminación. Sin embargo, la homofobia sigue existiendo pues es un problema que tiene que ser resuelto no sólo a nivel legal sino también con políticas públicas en las escuelas, con las familias, en los medios de comunicación. Hoy día, lamentablemente, sigue siendo un problema para muchos padres tener un hijo gay o una hija lesbiana, pero nadie se preocupa cuando un hijo tiene actitudes homófobas, se lo considera aun como algo normal.
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