Francisco nació, tres meses atrás, con fallas respiratorias. Aunque su mamá dio a luz a término, el bebé no había terminado de desarrollar los pulmones. Desde entonces está internado en un sanatorio y va, en una oscilación dramática, entre la habitación común y la terapia intensiva, según se altere o no su cuadro. Cuarto hijo de un matrimonio que vive con una economía al límite, en una precaria casa de San Carlos, la criatura necesita, para cuando se le otorgue el alta médica, una habitación confortable donde no corra riesgos la evolución de su estado. Toda una comunidad se movilizó para ayudar y la familia reúne así, poco a poco, los materiales con los que podrá construir el ambiente especial para el chiquito.
MOVIDA POR LAS REDES
“Un ladrillo para Francisco” es la consigna de la convocatoria lanzada desde Facebook. Ya tuvo sus resultados, porque a pocos días del llamado a la solidaridad, la familia de Francisco recibió un lote de ese material, más una ventana, una puerta y varios listones de hierro.“Me emociona la generosidad de la gente”, dice conmovida Amelia, la abuela del bebé, que quedó “encargada” de organizar y ordenar todo lo que va llegando para levantar la habitación de su nieto.
Son vecinos y “allegados de allegados”, que se enteraron de la emergencia por la red social y que acercan a 39 bis y 150 materiales, contó la mujer.
Los padres de Francisco son Cecilia Arriondo y Oscar Román. Francisco es el hijo menor de la pareja, que tiene, además, a Estefanía -11 -, Santiago - 6 -, y Quimey - 2 -. La familia se ubicó hace unos años en la esquina de 39 bis y 150, concretamente en una vivienda de material pero pequeña, en la que se distribuyen un dormitorio, una cocina comedor, y un baño. Cecilia es empleada municipal (trabaja en el Centro de Salud Nº 42, emplazado en ese barrio) y Oscar es albañil pero no tiene obra fija: toma de modo transitorio lo que se le presenta.
Hasta ahora, los Román más o menos se arreglaban. Con la abuela Amelia viviendo enfrente, siempre dispuesta a dar una mano, y entre el ingreso estable de Cecilia y las changas de Oscar, la familia salía, no sin sobresaltos, de las dificultades de la escasez de recursos.
Pero ahora, con el bebé enfermo y la indicación médica estricta de que debe estar en un lugar confortable, con una temperatura pareja de 24 grados, y asistido las 24 horas por una enfermera, el panorama se volvió preocupante.
De ahí que mientras que al bebé lo asisten los médicos en el 4º piso del Sanatorio Argentino (Cecilia no se despega de la cama de su hijo), la familia Román se aboca a reunir todos los elementos para edificar la habitación.
De galpón a dormitorio
La idea es, con la colaboración de la gente, convertir un galpón de madera que linda con la casa en un dormitorio de ladrillos, revocado, bien pintado y calefaccionado donde puedan vivir Francisco y el personal para médico que controlará la evolución del bebé, que tendrá que recibir permanentemente oxígeno al menos por un tiempo.
Corren con la ventaja del oficio de Oscar. Será él, junto a familiares y vecinos que conocen de albañilería quienes pondrán la mano de obra para hacer posible la nueva habitación de la casa.
Ahora, para completar la obra hacen falta más ladrillos, cemento, los materiales para el techo y el piso y algún sistema de calefacción.
“Nos apuran los tiempos, porque si le dan el alta no hay todavía un lugar donde pueda estar sin correr riesgos”, concluyó Amelia.
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