El TACEC ha protagonizado un resurgimiento durante esta temporada, manteniendo frecuente actividad y propuestas de avanzada que llevaron muchísimo público, y un público diferente al habitual, al Teatro Argentino.
“Es algo milagroso que exista un espacio como el TACEC en un contexto de recesión y dificultades económicas, que se apuesta a una propuesta artística de esta envergadura, que implica una producción de diez músicos, una película a ser proyectada en la ópera, cantantes, actores, todo un trabajo con la escenografía”, afirma Menacho.
Y agrega: “Es un espacio que ha traído a la Ciudad muchas propuestas que estaban en Buenos Aires, y que permite cruces en el caso de la música con otras disciplinas: yo fui formado en Bellas Artes, donde en muchos casos se enseña que la carrera del compositor es solitaria y que la obra de cámara concluye en la partitura. Pero acá el compositor es parte de un gran colectivo, algo que genera una manera de pensar la música diferente, es un elemento más que entra en juego con actores, cantantes, directores...”
“Es importante que en la Ciudad exista un espacio de experimentación de este nivel, y que sea apoyado desde el Estado”, adhiere Catani, quien opina que “todo lo que es experimentación necesita hacerse un público: es bueno que el público y la crítica de La Plata tengan diálogo con esas expresiones contemporáneas, es la manera de abrir otro camino, de formar otro espectador y otras miradas”.
“Es algo que suele no hacerse en el marco de un teatro institucional. No está mal, está bien producir el teatro de repertorio, eso tiene su público. Pero es bueno que empiecen a circular estas otras expresiones”, dice la dramaturga platense, y Menacho concuerda: “Los públicos se forman, y se hacen a partir de la oferta cultural. Si yo siempre doy lo mismo, no hay conocimiento de otra cosa”.
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