Por
Eduardo Tucci
Cuanta emoción concentrada detrás de cada acelerada de los monstruos de la Fórmula Uno, la principal categoría del automovilismo mundial con más de sesenta años de vigencia, y cuantos ídolos dando clase de manejo en los principales trazados del mundo a velocidades extremas nos devuelve una historia plagada de episodios notables. La F1, un circo único e irrepetible, tiene nuevo dueño y se apresta a iniciar una etapa más afín a los tiempos que corren.
El grupo estadounidense de medios y entretenimientos, Liberty Media, llegó a un acuerdo de adquisición con CVC Capital Partners, el anterior accionista principal de la categoría reina del motor. La venta se cerró por una suma de 4.400 millones de dólares a los que deben añadirse la asunción de deudas por un monto similar: o sea, que en total, el valor de la Fórmula Uno fue estimado en unos 8.000 millones.
El que no se moverá de su cargo será el “Jefe” histórico de la categoría, Bernie Ecclestone que seguirá como director de la categoría mientras que el empresario norteamericano Chase Carey será el presidente del grupo. “Berni”, un histórico en el mundo de “la máxima”, dirige la competición desde finales de los años 70 al adquirir los derechos televisivos y comerciales de las pruebas. Cuando CVC compró la Fórmula 1 en 2006, la empresa de inversión designó al británico como jefe de la categoría top del deporte fierrero y todo se hizo a su voluntad en los últimos 40 años.
¿Y qué buscan imponer los nuevos propietarios de la F1? Fundamentalmente pegar el crecimiento de la categoría a las nuevas tecnologías, ya sea a través de juegos o la realidad virtual. “La tecnología alrededor del deporte es lo máximo y el interés en las capacidades de estas máquinas es increíble”, aseguró Carey, uno de los responsables de los nuevos planes, a poco de concretarse la millonaria operación.
“La idea es construir una experiencia en vivo en estas carreras—advirtió el presidente del grupo que gobernará la categoría— a partir de que son eventos tremendos de muchas formas, los mayores que ocurren en una ciudad o país en los que se celebran”. En esa dirección, en la nueva etapa, se apuntará a generar episodios relacionados con las carreras durante la semana, incluyendo entretenimientos que permitan la participación del público procurándose también empujar la Fórmula Uno a los nuevos territorios de las redes sociales.
“Los eventos únicos se han hecho más importantes, más especiales para destacar en un mundo abarrotado y tenemos una oportunidad enorme de hacer estos eventos más grandes de lo que lo son hoy. Son estupendos hoy en día, pero creo que los podemos llevar a otro nivel, añadir todo tipo de dimensiones relacionadas con el deporte para que la gente se entretenga, se emocione, para transmitirles energía, por el beneficio de todos”, señalaron los nuevos propietarios de la F1 para referirse al histórico traspaso.
El paso es trascendente y despierta enormes expectativas de aquí en más. Para atrás queda toda una historia riquísima que se remonta al año 1950 cuando, en respuesta al Campeonato Mundial de Motociclismo iniciado en 1949, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) organizó el primer campeonato Mundial de Pilotos. Historia en la que Argentina tuvo un peso sustancial a través del gran Juan Manuel Fangio que sorprendió al mundo con la obtención de cinco campeonatos del mundo y la lucha de marcas y pilotos quqe formaron parte de una escenografía cargada de emoción y destreza.
La presencia de Lole Reutemann, más acá en el tiempo, las proezas de Ayrton Senna y la posibilidad que tuvieron varios argentinos de subirse a las máquinas más poderosas del mundo también forman parte de esta historia que ahora se enfrenta a un nuevo capítulo no menos apasionante que los anteriores.
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