El año pasado sufrió una dura derrota electoral. Obtuvo, en las presidenciales, un caudal mucho menor al que se había propuesto cuando asumió la candidatura por el Frente Progresista. Pero diez meses después, está parada en el medio del escenario y se ha convertido en protagonista central de la política nacional. Coquetea con Massa y con Macri. Confronta con Cristina y se permite criticar con aspereza a Carrió. Al igual que Lilita, sin embargo, ha podido “reinventarse” como símbolo de transparencia y de lucha contra la corrupción.
En estos meses se habla de Margarita Stolbizer como la figura que ha sabido ir del gran fracaso electoral al rutilante estrellato político en pocos meses.
Stolbizer acaba de presentar su libro “Yo acuso”, un compendio de sus denuncias contra Cristina Kirchner que, además, revela detalles inéditos sobre la “matriz de negocios” de la era K y aún de la intimidad de los manejos de la ex presidenta y su entorno familiar.
Para explicar “la estructura de corrupción” de los gobiernos kirchneristas, la legisladora pone la lupa en el caso Ciccone, el tráfico de efedrina y el negocio del juego. Además, revela detalles de los expedientes Hotesur y Los Sauces, las investigaciones sobre los sospechosos balances de los hoteles de la ex familia presidencial que se iniciaron por sus denuncias; explica el rol de los socios del poder, Lázaro Báez y Cristóbal López ; denuncia la presunta “asociación ilícita” que habrían conformado los Kirchner, sus funcionarios y los empresarios vinculada a la obra pública.
En Yo acuso, la autora no duda en sostener que la gestión kirchnerista fue “la más corrupta de la historia democrática” de la Argentina.
Stolbizer nació en Morón, adonde vive actualmente junto a su marido, Juan Carlos Laprovittola, y dos de sus tres hijos, Nicolás, Federico y Tata. El primero de ellos adquirió en los últimos años casi tanta fama como su madre, cuando fue convocado a la Selección de Básquet. Actualmente juega en Lituania.
La carrera política de Stolbizer arrancó temprano. Tras un paso por la docencia, ocupó cargos en el Colegio de Abogados de Morón y la Junta de Gobierno de la Federación Argentina de Colegios de Abogados primero, para después ser nombrada directora de Acción Social y Minoridad del Municipio, función que cumplió entre 1985 y 1989. Además, fue presidenta del Comité de la UCR de la Provincia.
Durante los 90, Stolbizer integró la Corriente de Opinión Nacional (CON), poderosa línea interna de la UCR. Ese sector (que la llevó a una banca de diputada en 1997) mantuvo una relación tirante con Raúl Alfonsín, a quien le cuestionaba las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y el Pacto de Olivos. Junto a Stolbizer, integraba también la CON Elisa Carrió.
Con Fernando De la Rúa, la relación entre la CON y la Casa Rosada no sólo no mejoró sino que empeoró. Las discusiones por el gabinete de De la Rúa resquebrajaron el vínculo entre Stolbizer y la UCR, aunque la dirigente aceptó todavía ser la candidata a la gobernación bonaerense del partido en 2003 (cuando llegó cuarta, con el 8,97% de los votos). La ruptura con el radicalismo recién se materializaría en 2007, año en que la UCR decidió apoyar a un extrapartidario como candidato presidencial (nada menos que al peronista Roberto Lavagna) en detrimento del grupo que peleaba por llevar a la ex afiliada radical Elisa Carrió liderando la lista.
Se recluyó luego en el GEN, desde donde buscó siempre alianzas con el progresismo. Encontró en el Partido Socialista de Hermes Binner un socio casi incondicional.
HISTORIAS DOLOROSAS
Uno de los rasgos característicos de Margarita son sus ojos pequeños. Sin embargo, no siempre fueron así, ya que es una de las secuelas que le dejó el síndrome de Guillain-Barré. Esa rara enfermedad la marcó de por vida. Le paralizó su cuerpo por completo cuando tenía 30 años y la dejó postrada en una cama al borde de la muerte.
“El síndrome de Guillain-Barré es un virus que te ingresa y te va paralizando de a poco. Primero empezó por la cara y luego se expandió a todo el cuerpo. Los que no me conocen de antes de la enfermedad no se dan cuenta, pero mis facciones cambiaron. Estuve internada en terapia intensiva porque la enfermedad va paralizando todo el cuerpo y si llega a los pulmones te morís. Estuve al borde de la muerte, en terapia intensiva. Tenía las piernas que no las podía levantar de la cama, no las sentía, y para cerrar los ojos alguien tenía que venir y bajarme los párpados. Era desesperante, tuve mucho miedo. Necesité tres meses de kinesiología para recuperarme”, ha contado la propia diputada.
Stolbizer perdió a su padre cuando estaba terminando el colegio secundario. Pero lo que más la marcó fue la muerte de su madre. “Ella murió por un accidente doméstico en casa. Le reventó una garrafa en la cara y agonizó por tres días. Se prendió fuego, murió quemada y eso fue terrible. Algunos creen que mi enfermedad posterior se debió a que tenía las defensas muy bajas. Mi madre murió en junio del ‘84 y yo enfermé en julio”, ha contado.
De todo aquello le quedan marcas, dolores y experiencias. Pero Stolbizer está hoy en un lugar que quizá nunca soñó hace apenas diez meses, cuando su suerte electoral bien la podría haber sepultado políticamente.
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