El tránsito en la zona de 33 a 34 y de 137 a 140 se transformó en un problema cada vez más grave para los conductores del barrio y quienes llegan al lugar por cuestiones circunstanciales.
Pasar por 33 de 137 a 140 es toda una travesía, según cuentan frentistas de ese sector de San Carlos. “Dejás medio auto en cada pozo. Esquivas uno, pero te metés en otro, ineludiblemente. Tenés que elegir en qué pozo caes, porque ya no hay modo de sortearlos”, contó una de las vecinas que tiene que pasar por el lugar en más de una oportunidad, cuando lleva a los hijos a la escuela y va a su colegio a trabajar”.
El panorama, segùn cuentan los vecinos, se complica con los lomos de burro de 32 de 138 a 140, porque los hicieron muy altos y hay que parar la marcha, prácticamente, para no dañar severamente el vehículo”, dijo Alejandro Ramos, otro vecino de San Carlos que en los últimos días comprobó que la altura de los reductores de velocidad golpeó con dureza en el medio del vehículo.
Los pozos de las calles 33 y 34 son de larga data, pero en los últimos meses, la situación se ha agravado sensiblemente, cuentan los frentistas de la zona. También aseguran que la ùnica calle por la que se puede entrar o salir del barrio es la 35, por lo que los vecinos de esa cuadra están preocupados por el incremento del tránsito vehicular que se dio en las últimas semanas.
LAGUNAS
Con las lluvias que hubo la semana pasada, quedaron numerosas lagunas en la calle 33, de 137 a 140, donde más de un vehículo quedó atrapado. Pasar “en moto o bicicleta por acá es una odisea”, remarcó Silvia, quien va a visitar a sus familiares a ese barrio, al menos dos veces por semana.
También remarcaron que los lomos de burro que colocaron en los ùltimos días en 32 de 137 a 140 se convirtieron en una pesadilla para los automovilistas, que han tenido serias dificultades para transitar por una calle “que no te permite bajar la marcha a cero, prácticamente, porque hay muchos vehículos, distintas líneas de micros y puede haber accidentes a cada rato”. Si bien algunos de los reductores de velocidad fueron señalizados, otros no, por lo que de noche se hace muy complicado circular por esa zona de San Carlos.
Los vecinos aguardan que cuánto antes haya una solución para ambos temas: los enormes pozos, que dejan prácticamente aislados a los vecinos, y los lomos de burro, que ya son considerados una “trampa”, para el tránsito vehicular.
SUSCRIBITE a esta promo especial