Por
Martin Mendinueta
OPINIÓN
El triunfo de Estudiantes, valioso para ratificar sus ambiciones también en el torneo de Primera División, lejos estuvo de seducir a sus hinchas. Nelson Vivas lo observó desde el área técnica y lo expresó con claridad en la conferencia de prensa. Salvo los veinte minutos iniciales, donde arrinconó a Sarmiento y hasta podría haber conseguido una diferencia mayor, el juego albirrojo careció de convicción.
Sin sociedades creativas lúcidas, trasladando demasiado el balón, vacío de profundidad y pidiendo a gritos alguien que ocupe el rol de conductor, el segundo tiempo lo mostró peor que contra Unión; e incluso en un nivel más bajo que aquellos minutos iniciales ante Tigre. Durante todo el capítulo final no sólo no generó una sola situación clara de gol, sino que además sufrió desacoples defensivos.
La imagen final, con Mariano Andújar (inmenso para achicar el arco propio) desviando un venenoso remate cruzado que iba directo a la red, instaló fantasmas agoreros y lógica incerrtidumbre. Después de aquel primer choque ante Belgrano, el “León” escuchó críticas por haber ganado sólo uno a cero. La escasa “facturación” ante un rival muy desmejorado, fue un diagnóstico no tan inquietante como la inestabilidad general que irradiaron sus movimientos durante todo el capìtulo final en el estadio Ciudad de La Plata.
Alguien tiene que ser organizador del juego
Con lo visto hasta aquí, Juan Ignacio Cavallaro, que no tiene el perfil natural de un enganche, se ha mostrado como el integrante del staff ofensivo con mejor imagen. Vertical, punzante y con un eficaz remate desde la media distancia, parece ser el hombre que no puede faltar delante de los mediocampistas de contención. El resto “pelea” por lugares que han tenido rotaciones de escasa productividad.
Augusto Solari ya no lastima como lo hizo en el semestre pasado, pero Gabriel Graciani choca mucho y desperdicia situaciones donde queda bien perfilado para penetrar en el área rival. “Tití” Rodríguez, propietario de gambetas con sello propio, cae en “lagunas” profundas que lo vuelven muy intermitente. Carlos Auzqui desborda de carácter y de intensidad, aunque necesita mayor claridad en los últimos metros. Lucas Viatri parece ser el centrodelantero titular; sin embargo Ignacio Bailone se está haciendo conocer por su efectividad. Un “nueve” que la emboca seguido no tiene mucha contra.
En definitiva, el ataque no tiene titularidades “indiscutidas”. Y eso le genera una tan ardua como apasionante tarea al entrenador. El último domingo Vivas se fue preocupado y sería absolutamente lógico que se tomara hasta último momento para definir a los integrantes del sistema ofensivo.
¿Qué hará el jueves en Córdoba? ¿Ratificará la confianza para Solari, Rodríguez, Cavallaro y Viatri? ¿O se atreverá a darles la titularidad a Auzqui y a Bailone? ¿Y por lo menos a uno de ellos dos? La tranquilidad del Country será el mejor escenario para tomar las decisiones que crea convenientes. La conformación de las líneas más adelantadas genera debate entre los propios hinchas. La única coincidencia popular que se percibe es que el “Pincha” debiera tener mayor “poder de fuego”.
El boletín albirrojo no admite retos; sus números son estupendos. Estudiantes, que hace mucho que no pierde, volvió a ganar los tres puntos, aunque no logró irradiar confianza. Virtud esencial para la agenda que le espera.
sin damonte, braña tendria que volver
Confirmada la ausencia del “villano de cabello platinado” (ante Sarmiento el equipo lo extrañó), lo más aconsejable sería apurar unos días la programada vuelta de Rodrigo Braña. El “Chapu” siempre le hará bien a Estudiantes en la zona clave del mediocampo, Y mucho más si falta uno de los dos muy buenos volantes centrales que sostienen el equilibrio táctico.
A Córdoba no podrá ir “flojito” o “a ver qué pasa”. Necesitará estar firme, fuerte y seguro para que no se le escape el pasaporte esencial para mantener bien alto el humor y los sueños de su gente.
SUSCRIBITE a esta promo especial