De manera lenta y todavía parcial, la obligación de uso del cinturón de seguridad por parte de los automovilistas viene siendo acatada por un número cada vez mayor de conductores y también de acompañantes. Y si hubiera que buscar otro dato alentador, no puede menos que mencionarse la actitud sensata de muchos menores de edad que, al ingresar a la parte posterior de los vehículos, se ocupan ellos mismos de cumplir con la prescripción legal.
Sin embargo, es mucho el camino que falta por recorrer. No hace mucho se publicaba en este diario una nota que reflejaba el hecho de que la mayoría de los taxistas y remiseros platenses no utilizan el cinturón de seguridad, ni se hace cumplir esa norma a los pasajeros. El hecho resulta extremadamente grave, ya que se habla de choferes profesionales que debieran, por consiguiente, respetar a rajatabla la legislación de tránsito vigente.
Lo cierto es que en estas jornadas la Municipalidad acaba de anunciar una campaña destinada a concientizar sobre la obligación del uso del cinturón de seguridad al momento de conducir un vehículo. Se indicó, en tal sentido, que la subsecretaría de Convivencia y Control Ciudadano, intensificó en los últimos días los operativos de tránsito, especialmente a través de un puesto fijo instalado en el Camino Centenario entre 512 y 513, donde se realizó el control del uso de cinturón de seguridad en vehículos.
Mediante un retén que permitió chequear más de 30 vehículos durante el viernes pasado, inspectores labraron actas de contravención a conductores que no llevaban puesto el cinturón de seguridad. Los funcionarios aseguraron que la campaña se va a extender a lo largo de de muchas semanas en distintos accesos a la ciudad, con el objetivo de promover y controlar el uso del casco y cinturón de seguridad, como medida de seguridad vial.
Antes de toda otra consideración, cabría enfatizar acerca de la importancia que tiene esta herramienta para prevenir consecuencias graves en accidentes de tránsito. Está absolutamente comprobado, en todos los países del mundo, que la utilización del cinturón de seguridad, tanto en los conductores como en los acompañantes de un vehículo, atenúa en muy buena medida los riesgos en el tránsito. Y su uso generalizado lograría reducir las muertes y lesiones graves ocasionadas por accidentes de ese tipo. Es fundamental, entonces, que el Estado ponga un enorme empeño en generar conciencia social sobre su utilidad y en exigir el cumplimiento de la obligatoriedad de usarlo.
Por lo pronto, la Comuna debiera exigirle a los taxistas y remiseros que cumplan con la ley vigente en esta materia, para disciplinar a la franja de los choferes profesionales. A grandes rasgos, de lo que se trata es de acentuar las campañas de información y generación de conciencia. En este sentido, todo lo que se aporte representará un avance. Por supuesto que en materia de prevención de accidentes, los esfuerzos no deben agotarse en extender el uso del cinturón de seguridad. Los controles de alcoholemia y de velocidad son indispensables para bajar los índices de mortalidad en el tránsito.
Tanto desde la órbita municipal como desde la provincial deben profundizarse campañas integrales que apunten a una mayor seguridad en el tránsito. De ello depende, como aquí se ha señalado en infinidad de oportunidades, la posibilidad de salvar miles de vidas.
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