La misión “Gaia”, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), dotada con dos telescopios de altísima precisión, comenzó a desentrañar el laberinto del Universo y a arrojar un torrente de datos que contribuirán a entender el origen y la evolución de la galaxia.
“Gaia” se lanzó en 2013 y finalizará su misión en el año 2017, y durante ese periodo recopilará la información necesaria para crear un mapa completo de más de 1.000 millones de estrellas, que se publicará previsiblemente a finales del próximo año.
Pero ayer, se difundieron los primeros datos de la misión, con datos muy precisos de unos dos millones de estrellas.
Responsables de la ESA subrayaron la relevancia de esos datos y la eficiencia que está demostrando la sonda.
El director de Ciencia de la Agencia, Alvaro Giménez, subrayó que “Gaia” será la piedra angular para conocer el origen, la composición y la evolución del universo, pero también algunas de las leyes de la física que “apuntalan” su funcionamiento.
LA VELOCIAD DE LAS ESTRELLAS
Durante los cinco años que durará esta misión de la ESA, se medirá la posición y la velocidad de mil millones de estrellas, y para conseguirlo la sonda observa cada uno de los astros unas setenta veces, y suministra tal caudal de datos que permite también conocer detalles sobre su brillo, color y temperatura.
Pero durante su exploración, la cámara de “Gaia” -que sería capaz de fotografiar desde la Tierra la cara de una moneda depositada en la Luna- se está “encontrando” con numerosos y desconocidos objetos celestes, como planetas extrasolares, estrellas “fallidas” que no llegaron a nacer y estrellas “marrones” o enanas.
“Es el sueño de cualquier astrónomo”, confesó Giménez, que se mostró convencido de que los datos que va a arrojar esta misión van a ser el nuevo “punto de referencia” de la astronomía, después de 30 años en los que una gran parte de la ciencia se ha basado en la información recopilada por la misión “Hipparcos”. Aquella misión consiguió desentrañar muchos misterios del Sistema Solar, pero “Gaia” ampliará el conocimiento a toda la Vía Láctea; “conocimos el patio de nuestro vecino, pero ahora vamos a su jardín”, señaló Antonella Vallenari, miembro del consorcio internacional.
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