SAN PABLO.- El ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó ayer que los fiscales que lo acusaron de estar al frente de una enorme red de sobornos tienen motivos políticos y simplemente tratan de evitar que él se postule a la presidencia en 2018.
Durante una rueda de prensa de una hora que pareció más un acto de campaña que una defensa ante cargos penales, Lula indicó que sus detractores no pudieron frenarlo a él ni a su Partido de los Trabajadores (PT, de tendencia izquierdista). Como en anteriores ocasiones, el ex presidente subrayó que es inocente y que no tuvo nada que ver con el esquema de sobornos centrado en la empresa estatal Petrobras.
“Si ellos logran demostrar que yo era corrupto, yo mismo iré caminando a la comisaría y me entregaré”, declaró Lula, que en dos ocasiones rompió en llanto rodeado por partidarios en un hotel de San Pablo. Después de su discurso, Lula no aceptó preguntas de los periodistas.
Fiscales federales acusaron al ex mandatario el miércoles de ser el “comandante superior” de la red de coimas en Petrobras. Sin embargo, los cargos fueron mucho más limitados en cuanto a su alcance. Lula, su esposa y otras cinco personas fueron acusadas de lavado de dinero y corrupción.
Lula asegura que sus adversarios quieren extirpar a su PT del escenario político. El Senado retiró recientemente de su puesto a la ex presidenta Dilma Rousseff, que había reemplazado a Lula. Lula está acusado de beneficiarse con las reformas de un departamento en la playa de la ciudad costera de Guarujá, en el estado de San Pablo. Las reformas del triplex, valuadas en unos 750.000 dólares, fueron realizadas por la constructora OAS, una de las empresas implicadas en la red de sobornos de Petrobras. Los fiscales también creen que Lula resultó beneficiado de que OAS pagara el alquiler de un depósito para guardar regalos que él recibió durante su mandato. Lula ha sostenido que visitó el penthouse pero que nunca fue su propietario.
La llamada operación Lava Jato (Lavadero de autos) llevó a las detenciones de decenas de empresarios y funcionarios de alto rango, entre ellos varios con fuertes lazos con el PT. La fiscalía señaló que más de 2.000 millones de dólares en coimas fueron pagadas como parte de un plan de corrupción que viene sacudiendo a Brasil desde hace años.
Lula fue presidente entre 2003 y 2010, y dejó el poder con un índice de aprobación superior al 80%. Sin embargo, el escándalo de Petrobras, la recesión en la mayor economía de Latinoamérica y la agitación política en los años recientes afectaron su reputación.
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