Las etapas que atraviesan las parejas en cuanto a su vida sexual varían con el tiempo y por eso es fundamental cuidar el día a día. La monotonía, la falta de deseo o apetito sexual esperan escondidos debajo de la cama ante el menor descuido. Y esa situación puede ser producto de factores diferentes, algunos de los cuales pueden combinarse como un combo fatal y convertir el lecho en una heladera.
Hay razones que bien podrían ser atacadas con una consulta médica, pero otras que pueden prevenirse a diario por ambos miembros de la pareja.
Los especialista sostienen que estos factores pueden ser físicos o psicológicos. Teniendo en cuenta esta distinción, conviene enumerar algunos de los elementos que pueden atentar contra las ganas de tener sexo. Algunos de los cuales pueden resultar inimaginables.
EL IMSOMNIO
Los problemas para dormir son una patología que afecta a buena parte de la población. La carga de trabajo y las preocupaciones hacen que el insomnio haga aparición y sea una de las causas que puede acabar derivando en una falta de apetito sexual en una pareja.
“Los estímulos eróticos no se disfrutan por el cansancio, por estrés y por la ansiedad originados por el insomnio”, dice Robert Thayer, profesor de psicología en la Universidad de California.
El Spinning
Aunque resulte difícil de creer el spinning puede ser perjudicial para el deseo sexual. Eso es al menos lo que opinan diferentes investigadores de la Universidad de Yale, donde según un estudio, “las mujeres que realizan esta actividad pierden la sensibilidad en su órgano sexual debido a la constante presión con el asiento de la bicicleta”.
El estudio se basó en mujeres que realizaban trayectos de al menos 16 kilómetros a la semana en bicicleta durante 4 semanas. Las participantes llevaron sus propias bicicletas al laboratorio, donde fueron colocadas en máquinas estáticas para que las mujeres las utilizaran como solían hacerlo en el exterior. Los científicos compararon el efecto de diferentes tipos de bicicletas, con diversas posiciones de asientos y manillares, y analizaron la presión en el piso pélvico de las ciclistas. El análisis midió la sensación genital de las participantes en micrómetros -milésimas de milímetros- utilizando un estesiómetro, un instrumento para medir la sensibilidad táctil. Los resultados mostraron que el factor más determinante era la posición del manillar. Las mujeres que utilizaban bicicletas que tenían manillares ubicados a nivel más bajo que el asiento tenían una mayor presión en el perineo y una menor sensibilidad en el suelo pélvico.
Falta de sol
No es casual que las parejas que se hacen una escapada a la playa en pleno invierno y logran una cuota inusual de sol sientan que hayan recargado las pilas. Ese estado -que puede repercutir en el deseo- es gracias a la vitamina D.
Investigadores de la Universidad Médica de Graz en Austria confirman que no tomar el sol es causa de un bajo deseo sexual, porque dicha vitamina favorece el aumento de la testosterona (la hormona sexual masculina que afecta directamente el deseo sexual).
Confianza
La autoestima suele ser también un regulador de la actividad en la cama. No quererse a sí mismo, pensar en todo momento que no genera atracción en la pareja, puede ser también una de las causas que acaben enfriando las relación.
En este caso, también son expertos los que advierten sobre ello. Ruth K. Westheimer, de la Universidad de Columbia, sostiene “que tener una mala autopercepción provoca sentimientos de frustración e incapacidad por atraer a tu pareja sexualmente” y como consecuencia, que el apetito sea cada vez menor.
Afortunadamente, se puede superar. La clave está en conocer mejor el propio cuerpo, con sus limitaciones y modificaciones, sobre todo a partir de cierta edad. Pero además, es bueno tener en cuenta que superar una crisis no es excesivamente complicado. Para lograr un “sexo feliz” hace falta recuperar la confianza en la cama, comunicarse sexualmente hablando y delimitar bien los límites de la relación sexual.
Los especialistas coinciden entonces que la pareja no se guíe por la frecuencia con la que mantienen las relaciones sexuales sino por el nivel de pasión que tengan. Cuanto más se entiendan mejor la pasarán en la cama y mantendrán relaciones con más frecuencia.
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