Las grabaciones íntimas caseras son un fenómeno reciente, que creció en los últimos tiempos con la popularización de los teléfonos inteligentes. Y que, tratándose de una conducta privada, se transforman en problema cuando después de una ruptura, uno de los miembros de una pareja rota decide hacer públicas en Internet esas imágenes, sin el consentimiento de la otra parte. Detrás de esta acción suele latir el despecho y es por eso que los especialistas denominaron a esta modalidad “pornovenganza”,
Mientras en nuestro país se habla de un problema creciente, que genera cada vez más denuncias, sobre todo de parte de mujeres mayores de 30 años, el tema volvió a colocarse en el centro del debate internacional a partir del caso de Tiziana Cantone, la chica de 31 años que el martes pasado se suicidó en el sótano de su casa luego de que se viralizaran en la web varios videos suyos de contenido sexual.
Los fiscales italianos en Nápoles abrieron una investigación criminal después del suicidio de la mujer, que luchó infructuosamente para retirar de internet un video que la mostraba teniendo relaciones sexuales.
El fiscal general Francesco Greco dijo ayer que la investigación podría arrojar cargos de instigación al suicidio. Agregó que el caso estaba siendo coordinado con otro que se basó en una denuncia por difamación que la mujer interpuso contra cuatro individuos en octubre.
Según la pesquisa, la mujer envió el video a un pequeño grupo de personas, pero en privado. Sin embargo, el video se filtró y se viralizó rápidamente, lo que la convirtió a la mujer en blanco de insultos y chistes, incluso algunos protagonizados por famosos, como jugadores de fútbol o animadores televisivos.
Todos los esfuerzos de la mujer por eliminar por completo los videos de las redes resultaron infructuosos.
Según se supo todo empezó como un juego, que consistía en grabar sus relaciones sexuales y después enviarlas a otros hombres con los que tenía algún tipo de relación. Según declaró su madre, su novio sabía, consentía y alentaba estas prácticas.
Una de las lineas de investigación apuntan a que el responsable de la viralización de esos videos, que hicieron perder a Tizziana su trabajo y de los que habló toda Italia, fue su ex pareja.
mas denuncias
Aunque los motores de búsqueda y redes sociales cambiaron sus políticas de contenidos para combatir este tipo de extorsión informática, no hay en el país leyes específicas que la contemplen y, en el mejor de los casos, quienes puedan probar haber sido víctima de este tipo de acción, sólo podrán aspirar a un resarcimiento económico por daños y perjuicios (ver aparte).
Desde la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia se asegura que se nota “un crecimiento de delitos facilitados por Internet”, y si bien la porno venganza no está entre los más denunciados y son cada vez mas, así como los hackeos da distancia con fines extorsivos.
Los especialistas en delitos informáticos no dejan de repetirlo: una imagen que se sube a Internet es una imagen de la que se pierde el control. Resulta muy difícil para una presunta víctima de pornovenganza demostrar que la imagen no se subió con su consentimiento y existiendo tantos dispositivos desde que se popularizaron los teléfonos inteligentes, su eliminación de los buscadores no significa que esa imagen no haya quedado guardada en algún lugar para luego reaparecer.
En todo caso, hay algunos especialistas que reclaman un encuadramiento legal más claro para casos en los que el daño puede ser muy grande. Ir desde laérdida del trabajo a situaciones más graves como el suicidio que actualmente conmueve a Italia y al mundo.
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