TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

El pequeño gigante

Roald Dahl

Por Redacción

A cien años del nacimiento del genial escritor británico (1916-1990), su obra sigue tan vigente como siempre con la reedición de sus libros y nuevas adaptaciones cinematográficas

Subvirtió el lugar de los niños en la literatura y supo dar muestras de un original y transgresor humor negro. Autor de “Los Gremlins” (1943), “Charlie y la fábrica de chocolate” (1964), “Danny, el campeón del mundo” (1975), “¡Que asco de bichos! El Cocodrilo Enorme” (1978), “Cuentos en verso para niños perversos” (1982) y “Matilda” (1988), entre muchos otros, Roald Dahl no necesita otra presentación que la de sus propios personajes: la prodigiosa Matilda, el magnate chocolatero Willie Wonka o los umpalumpa. Su obra fue traducida a 58 idiomas y vendió más de 200 millones de ejemplares en todo el mundo. Desde su muerte en 1990, las ventas de sus libros se incrementaron año tras año. Y del papel saltó a la pantalla grande, con adaptaciones de Tim Burton, Wes Anderson y Steven Spielberg. Incluso su clásico “Charlie y la fábrica de chocolate” tuvo dos versiones cinematográficas, en 1971 y 2005. Ahora, a cien años de su nacimiento, la obra del genial narrador británico goza de reediciones y nuevas adaptaciones cinematográficas para seguir explorando su fascinante universo.

“Nos enseñó que es posible escribir para chicos contando historias en las que los adultos son malos y los niños son los héroes y los que tienen la última palabra. Nos enseñó que la vida siempre termina mal y que sin embargo vale la pena vivirla”

No exenta de polémica por acusaciones de discriminación y misoginia, la narrativa del autor nacido un 13 de septiembre de 1916 en Gran Bretaña trastocó la literatura para niños con mundos mágicos y personajes que se resignifican y no pierden vigencia en los lectores de distintas generaciones. Su vitalidad también la refleja la reedición a nivel mundial de seis títulos claves a cargo de Alfaguara y el estreno en cines en julio pasado de “Mi buen amigo gigante”, que en la Argentina vendió casi 500 mil tickets.

La narrativa de Dahl significó además un quiebre en la literatura para niños por la forma en la que hizo pedazos la jerarquía entre niños y adultos, por sus toques de humor negro y sus finales inesperados -como dice el escritor Fernando de Vedia-, y por el humor en el que dio cuerpo a muchos fantasmas que acechan en la infancia: monstruos, déspotas, violentos, glotones, seres repugnantes y extraordinarios, adultos despreciables.

Más allá de las opiniones acerca de su mirada etnocéntrica -por caso los umpalumpa, una comunidad de pigmeos que el excéntrico Wonka lleva a trabajar a su fábrica a cambio de raciones ilimitadas de cacao-, su obra es valorada como una defensa de la niñez al disparar contra la tiranía de los adultos o contra el sistema educativo, como lo hizo en “Matilda”, también adaptada al cine.

“Papá sabía que la escuela era monótona y aburrida y no había manera de evitar el aprendizaje de rutina como las tablas de multiplicar. Pero en lugar de recitarlas en forma repetitiva para metérnoslas en nuestros ya aburridos cerebros, las convertía en cantos divertidísimos con ritmo”, recuerda en un texto difundido por la editorial Alfaguara Lucy Dahl, la menor de sus cuatro hijos.

La escritora Ana María Shua, por su parte, sostiene que Dahl “nos enseñó que la literatura no enseña nada y que al mismo tiempo enseña todo, y que es posible escribir para chicos contando historias en las que los adultos son malos y los niños son los héroes y los que tienen la última palabra. Nos enseñó que la vida siempre termina mal y que sin embargo vale la pena vivirla”.

Una anécdota que confía Lucy Dalh muestra cómo las historias que su padre inventaba en la ficción las trasladaba a la vida familiar: “Papá se aseguraba de que no tuviéramos miedo colgando del techo de nuestra habitación una veintena de ‘bolas de brujas’, bolas de cristal soplado del siglo XVIII de diferentes tamaños y colores, que actuaban como espejos convexos para ahuyentar a cualquier bruja que se acercara a nuestra ventana. Papá nos decía: ‘En el instante en que vea su propio reflejo se va a asustar tanto que va a salir volando bien lejos, más rápido que un abrir y cerrar de ojos`”.

Roald Dahl empezó a escribir luego de ser derribado en combate mientras piloteaba un avión de la Royal Air Force durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la caída, pasó seis meses hospitalizado y allí comenzaron sus primeros textos, reunidos en títulos para adultos como “Volando solo”. Más tarde alternó sus días entre el espionaje y la literatura, hasta finalmente dedicarse de lleno a la narrativa.

A pesar de haber escrito para adultos, su obra más celebrada es la infantil, a la que se dedicó especialmente en sus últimos años. Según confesó una vez, su narrativa estuvo motivada por los cuentos fantásticos que les contaba a sus hijos. Del relato oral se convertían en historias en papel y los universos que empezó construyendo en el núcleo familiar tomaron vuelo propio hasta convertirse en un patrimonio casi universal.

Su hija Lucy recuerda la cabaña construida en el fondo de su casa en el condado de Buckingham, Inglaterra, donde su padre escribía y donde alimentó, prolífica, su literatura para niños. Hoy la cabaña es un museo, una suerte de santuario para sus millones de lectores. Se compone de un sillón destartalado y una tabla emparchada, sobre la que Dahl apoyaba sus incansables blocs de hojas amarillas y sus lápices negros.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD