Reflejos del Primer Mundo se vieron esos tres días por el microcentro porteño, con algo de ostentación pero no mucha porque, dicen, que ahora los empresarios apuestan más a lo sencillo que a los lujos. Habría sido el caso de Muhtar Kent, CEO de Coca Cola, que limitó su presencia a reuniones internas en la empresa con clientes y proveedores pero también a recorrer supermercados y almacenes porteños para ver como está posicionada la marca.
Varios de los renombrados CEOs llegaron al país en sus jets privados, pasaron unas horas por el CCK y volvieron a su rutina diaria de negocios. Otros ejecutivos optaron por pasar unos días en Buenos Aires y fue así que los principales hoteles de 4 y 5 estrellas estuvieron repletos. Algunos con habitaciones de 4 mil dólares por noche.
También la presencia de un número tan grande de empresarios de relevancia internacional ha obligado al Ministerio de Seguridad a reforzar el operativo previsto y terminó movilizando cerca de 350 efectivos de la Policía Federal, de la Gendarmería y de la Prefectura Naval.
Sin embargo, por lo bajo se comentaba de la fuerte seguridad privada que, casi sin notarse, rodeó el evento. Algunos vieron drones, domos con cámaras para monitorear los distintos pisos del edificio y hasta francotiradores en los techos... como en las películas de Hollywood.
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