“Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla”, escribió Leonardo Haberkorn, periodista y profesor de Comunicación en la Universidad ORT de Montevideo al anunciar en su blog que renunciaba a la docencia. Entre otros factores, mencionaba en el blog el “desinterés” de sus alumnos o la falta de información de esétos sobre temas básicos de la carrera.
La carta había sido publicada meses atrás, pero, reflotada por los medios durante la última semana, desató una fuerte polémica en la que varios salieron a cruzar la opinión de Haberkorn y otros a apoyarla.
Entre los más críticos se contó uno de los alumnos que formaron parte del curso criticado, Tomás Gaeta, quien sostuvo, entre otros conceptos que “ la decisión que Haberkorn tomó no fue la de un docente responsable y renombrado, sino la de un profesor frustrado que no supo cómo manejar los problemas que todos los docentes de secundaria y de universidad tienen: el uso de los celulares dentro del salón de clase”.
Eugenia Rimini, profesor de la Facultad de Ingeniería de San Luis, también le contesto al periodista. Coincidió con él en la “actitud apática” que suele observar en sus alumnos, lo asoció con la falta de preparación que traen del secundario y agregó que las nuevas tecnologías son hoy como una prolongación del cuerpo de los chicos que forman parte de sus vidas cotidianas y que “quizás tengamos que cambiar nosotros los docentes también de paradigma respecto a los métodos utilizados para enseñar, y al manejo del desarrollo de las clases que dictamos”.
También opinó otro docente de periodismo en universidades argentinas, Juan Ramiro Fernández, quien en una carta al uruguayo escribió: “Haberkorn: no te enojes, pero la culpa es toda tuya. En mi carrera tuve oportunidad de ver como industrias enteras desaparecían por la llegada de las nuevas tecnologías. Esto no es ni malo ni bueno, algunas cosas murieron y otras aparecieron para reemplazarlas Pero temo que el profesor Haberkorn es parte del grupo de gente que se resiste a estos cambios”.
En tanto, el profesor Guillermo Jaim Etcheverry coincidió con Haberkorn al sostener que “muchos alumnos manifiestan desdén por el saber y desinterés por el pasado. Los rodea una nube negra de indiferencia. Es la vida reducida a la pantalla de un celular”
Dijo que los celulares son necesarios, “pero no dedicarles la vida entera mañana, tarde y noche”. Y que para salir de este “pantano de mediocridad” es necesario un profundo pacto entre padres y docentes y docentes y alumnos.
En las redes sociales, en tanto, las voces se siguen sumando. El debate está muy lejos de terminar
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