Fue -entre otras cosas- la semana del dragón, del caballo y de la oveja. Al menos esos fueron algunos de los protagonistas del “zoológico” en el que parece vivir muchas veces la realidad argentina. El dragón escondía una caja fuerte; el “Caballo” Suárez quedó detenido en medio de sospechas que también salpican a otros sindicatos. La oveja, por suerte, aportó una imagen más pintoresca: la sacó a pasear un vecino de El Mondongo, como si fuera un perro (con collar y correa) y llamó la atención de vecinos que ya nos e asombran con cualquier cosa.
Lo del dragón y lo del “Caballo” Suárez parecen esas historias robadas a la ficción, como la del monasterio de López, la triple fuga de Alvear o las estancias de Lázaro Báez, entre tantas otras que pueblan la coyuntura nacional.
Un ex funcionario tiene que explicar que guardaba dentro de una enorme caja fuerte escondida debajo de una curiosa escultura metálica en el parque de su casa. Un fiscal fue preparado para el gran hallazgo pero en realidad no encontró más que la caja vacía dentro de un dragón dormido. Leer el acta del allanamiento debe ser, seguramente, como leer un cuento de ciencia ficción escrito para chicos: “El fiscal se chocó con el dragón... le tocó la panza y sintió algo duro, metálico, sospechoso... Lo `operaron`y descubrieron dentro de su cuerpo una enorme caja fuerte. Creían que allí se guardaría algún botín. pero no encontraron nada. `La usaba para guardar el cloro de la pileta´, explicó el ex Jefe de Gabinete, con quien trabajaba el dueño del dragón... ¿Fin?”.
Lo de Suárez es otra historia. Dueño y patrón de un sindicato (¿único “caballo” de esa especie?) , cayó por presuntas extorsiones e irregularidades de todo tipo. Cristina lo había distinguido como uno de sus sindicalistas preferidos; el Papa lo había recibido con sonrisas y parecía vivir cómodo bajo un paraguas protector. Ahora tiene que explicar de todo: desde los millones que destinaba a una radio propia (“radio Papa Francisco” se llama) hasta los autos que le compró al diputado Kunkel y a su esposa, entre otros datos extraños y casi bizarros.
Fue también la semana del WhatsApp. El mensaje con una alerta falsa puso el lunes pasado a la Ciudad en vilo. Quedó demostrado el peligro que puede representar el uso irresponsable de las redes, así como el miedo y la sensibilidad que anidan en a sociedad platense a más de tres años de la tragedia.
El balance semanal combina, por otra parte, buenas y malas noticias.
*) Lo del Mini-Davos fue un éxito que mostró el fuerte interés que despierta el país entre inversores extranjeros. De ahí a las inversiones falta un trecho.
*) El caso del carnicero de Zárate mostró, una vez más, los extremos a los que se ha llegado en materia de inseguridad e indefensión. Y la irracionalidad a la que conducen el miedo y la impotencia.
*) Del Potro dio algo más que una muestra de talento. Se afirma como un modelo de tenacidad, sacrificio y fortaleza que enorgullece al país.
Con todo, hubo pasados peores: hace 40 años, la Noche de los Lápices. Hace 10, la desaparición de Julio López.
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