“Creo que estar vinculada al arte es muy positivo. Te ayuda a interpretar la vida de un modo distinto, a tener otro enfoque sobre las cosas.
Sin bien mis padres eran fanáticos de la ópera, a mí recién me empezó a interesar después de los 30 años, antes me parecía un plomazo.
Ahora estoy tomando un curso sobre la historia de la ópera y del ballet. Cuando me jubilé, a los 55 años, empecé a dedicarle más tiempo a las actividades que me interesaban. Una de las cosas que hice fue tomar clases de francés.
También cultivo mucho la amistad. Como soy viuda y no tengo hijos, compenso por otro lado. Este año, para mi cumpleaños me saludaron 60 personas”.
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